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Protestar es un derecho
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* La indignación no puede ser negociable y la indiferencia es insostenible e inaceptable: Ana Karen Barragán

* Protestar es un sí, es sentir. Protestar es más que un reflejo para sobrevivir, es un acto de rebeldía, es conmoverse y mover al mundo con ello: Al-Dabi Olvera

En el marco del XI Foro de Derechos Humanos del Sistema Universitario Jesuita (SUJ) que lleva por nombre Derechos Humanos y Acceso a la Justicia: la dignidad de las personas frente a las formas del poder en México, el Centro de Formación y Acompañamiento para el Desarrollo Integral, el Centro de Participación y Difusión Universitaria, y el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, S.J., de la Universidad Iberoamericana Puebla, llevaron a cabo el cuarto conversatorio #JóvenesyDerechosHumanos titulado "Protestar es un derecho".

En este conversatorio se contó con la participación de Ana Karen Barragán, alumna de la licenciatura en Comunicación de la IBERO Puebla, quien compartió con la comunidad universitaria puntos importantes sobre el derecho a protestar no solo en México sino también en el resto del mundo. "De las grandes injusticias y de los malos procedimientos de los casos llevados y manejados por las televisoras, estamos en un México donde hay muchos olvidados, excluidos y muchos que no han querido ver. La lectura de un México tan grande y complejo me parece francamente imposible pero lo que sí nos es posible es darnos cuenta de que algo no anda bien o no va bien ni a nivel federal y mucho menos a nivel local", comentó.

De igual manera, enfatizó que en los primeros 14 meses se han contabilizado más de 23 mil asesinatos. "Amnistía Internacional registró más de 29 mil desaparecidos desde el sexenio de Calderón y hasta la fecha, de los cuales Human Rights Watch dijo que 2 mil 443 son casos de desaparición con posible participación del Estado. Esos 29 mil desaparecidos, la mayoría fueron encontrados, pero faltan 12 mil 500 mujeres y hombres. Entre ellos habrá que incluir a periodistas, defensores de derechos humanos y a muchos jóvenes que seguramente un día se manifestaron pero fueron incómodos o inconvenientes para las cloacas del poder".

Del mismo modo, explicó que frente a estas injusticias y la ausencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos del Estado, y de la misma ciudadanía, existe un grupo extenso de jóvenes y ciudadanos que no están cabizbajos, que buscan no acostumbrarse a la indiferencia y pasividad. "Entre más nos informamos más complejo se vuelve este país, tenemos la responsabilidad de cambiar el rumbo de nuestro país, tenemos que hacer valer nuestros derechos, la indignación no puede ser negociable y la indiferencia es insostenible e inaceptable. Debemos tener claro que ser universitarios de una casa de estudios privada o pública no nos mantiene exentos de las injusticias", comentó Barragán.

Por su parte, Carlos Brito de la Red de Defensa de los Derechos Digitales, comentó que a lo largo de su crecimiento profesional y personal, ha entendido que la Constitución Mexicana reconoce los derechos humanos de las personas, y no los otorga, como los representantes del poder y medios de comunicación nos han hecho creer. Mientras tanto, Erik Gutiérrez del Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social, señaló que salir a marchar no es la única forma de generar un cambio, se necesitan acciones contundentes. "Naciones Unidas señala que la protesta y las expresiones de disenso es un derecho que tiene que estar protegido por encima de algunos otros porque cuando tú expresas tu disenso, es una catarsis. La protesta es una válvula de escape".

Finalmente Al-Dabi Olvera, representante del movimiento Másde131, expresó que el protestar es un no y luego un sí, pues protestar es algo instintivo que posteriormente se convierte en un acto de conciencia, en una respuesta ante lo siniestro. "Protestar es un derecho de vida. La juventud entonces protesta, irrumpe y rompe para luego escuchar te lo dije de los papás. Enfrentamos la realidad real como dice nuestro rector de la IBERO Ciudad de México, David Fernández, que a pesar de ella seguimos funcionando, por ello cuando la juventud protesta hay un aliento de futuro. Al protestar, la juventud termina por no ser una etapa en la vida sino una actitud ante lo incorrecto".

Asimismo explicó que protestar es un sí, es sentir, es más que un reflejo para sobrevivir, un acto de rebeldía que conmueve y mueve al mundo con ello. "Protestar es un no ante esto, ante la muerte, pero protestar también es acordarse. ¿Por qué decimos no y protestamos?".

Finalmente enfatizó que protestar debe pensarse siempre en términos de un sí. Sí queremos que nuestras montañas, nuestra palabra, nuestra Ciudad de México, que Puebla sean respetadas. Sí queremos hablar y decir nuestras opiniones. Sí queremos seguir siendo lo que somos y a partir de ahí crecer. Protestar es un sí especialmente cuando deriva en eso, en autonomía, concluyó.