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Migrantes latinos y patrulla fronteriza
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Oscar Castro Soto

Miles de mexicanos y centroamericanos cruzan la frontera con Estados Unidos diariamente. La frontera estadounidense se encuentra custodiada por la patrulla fronteriza, para los casos de las personas que cruzan en situación irregular por California, el desierto de Arizona o Texas. El muro construido por los estadounidenses no ha disminuido el tráfico de personas que cruzan la frontera de forma ilegal, pero el control de la misma se ha agudizado de forma violenta. Según la Patrulla fronteriza en 2013 ha aumentado en un 84% el total de detenciones y deportaciones que se realizan en la frontera y según el Departamento de Seguridad Nacional el 70% de los deportados, han sido retornados a su país con categoría de “removidos”, es decir amenazados de consecuencias penales si intentan reingresar al país.

Por un lado se observan sectores de la sociedad estadounidense que  creen que los migrantes latinos les amenazan su estilo de vida estadounidense y se consideran con el derecho de cazarlos en expediciones por el desierto o zonas montañosas. Estos sectores consideran que los migrantes no tienen derechos en su país por no contar con documentación legal alguna.

El gobierno estadounidense ha dispuesto que se redoble el patrullaje de la policía fronteriza a fin de que estos grupos no sigan cometiendo atropellos contra los migrantes. Sin embargo, ha permitido también el uso de la fuerza letal cuando considere que está en peligro la vida del policía o a quien protege, aumentando la discrecionalidad para el uso de la fuerza y de las armas que pueden privar de la vida a una persona que se resista al arresto o que atente contra la integridad física de la policía.

El pasado 20 de febrero, un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos mató a tiros a Jesús Flores Cruz, migrante mexicano de 41 años, cerca de San Diego porque éste lo había golpeado en la cara con una piedra, según las autoridades. Lo sucedido atizó la controversia en torno a si los agentes de la Patrulla Fronteriza se extralimitan en su reacción cuando los apedrean migrantes y supuestos contrabandistas. El agente trataba de detener a un grupo de personas que al parecer habían cruzado la frontera ilegalmente desde México el martes por la mañana, informó el teniente de la policía del condado de San Diego, Glenn Giannantonio. El agente disparó contra el hombre que le arrojó la piedra en el fondo de un barranco de 23 metros en una zona montañosa muy escarpada. El hombre murió en el lugar después de aplicársele los primeros auxilios. El agente se negó a recibir atención en un hospital por lesiones que el teniente describió como menores. No fueron identificados de inmediato el hombre muerto, ni el agente.

La Patrulla Fronteriza dijo en un comunicado que el agente disparó porque temía por su vida. No se acusará de delito alguno a los dos detenidos, dijo Kelly Thornton, portavoz de la oficina del fiscal general en San Diego, ya que la Patrulla Fronteriza ha insistido desde hace mucho tiempo que las piedras son armas letales.

El Foro de Investigación Ejecutiva de la Policía es un grupo sin fines de lucro que dirigió un estudio encargado por el gobierno estadounidense. Ha recomendado que la Patrulla Fronteriza y su agencia matriz, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, prohíban el uso de la fuerza letal contra quienes lancen piedras o sospechosos que se transporten en vehículos. Esta oficina rechazó las propuestas que Fisher calificó de "muy restrictivas".

Según la política actual, los agentes pueden utilizar fuerza letal si tienen una sospecha razonable de que sus vidas o las vidas de otros están en peligro.

Los agentes fueron atacados con piedras 339 veces durante el año fiscal 2011, más que cualquier otro tipo de agresión, según la contraloría del Departamento de Seguridad Nacional. Ellos respondieron con disparos 33 veces y 118 veces con medidas no letales, categoría que incluye rocío irritante y porras. Los ataques a pedradas bajaron a 185 en el año fiscal 2012, convirtiéndose en el segundo tipo de agresión más común. Los agentes dispararon sus armas 22 veces y en 42 ocasiones respondieron con medidas menores a no letales.

Por su parte la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se pronunció sobre la muerte de Jesús Flores, señalando que de enero de 2010 a lo que va de 2014, al menos 28 personas han muerto tras incidentes con agentes de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, oficina de la que hace parte la Patrulla Fronteriza. “Según lo reportado por organizaciones de derechos humanos, de estos incidentes, 27 personas habrían muerto como consecuencia del uso de fuerza letal y una persona habría muerto por no haber recibido atención médica. La mayoría de estas muertes han ocurrido tras incidentes entre personas migrantes y funcionarios estatales responsables del control migratorio de la frontera.

El Comisionado Felipe González, Relator sobre los Derechos de los Migrantes de la CIDH, manifestó que “existen múltiples obstáculos que conllevan a que las autoridades estatales y federales no investiguen si estas muertes podrían haber ocurrido como consecuencia del uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes de la Patrulla Fronteriza, lo cual favorece la impunidad de los agentes… es necesario que exista claridad y transparencia sobre las investigaciones que se realizan internamente contra estos agentes por el uso excesivo de fuerza, así como de las sanciones que eventualmente se les pueda imponer a los mismos, de forma que se garantice que las violaciones a los derechos humanos cometidas por ellos no queden en la impunidad.”

Estos hechos se dan en medio de la discusión sobre el Plan de Reforma Migratoria del Partido Republicano, que pide mayores controles migratorios, “tolerancia cero” contra los ilegales, y freno a toda iniciativa que trate de abrir vías de ciudadanía a los migrantes por el simple hecho de haber violado la ley al ingresar de forma irregular en el país. La vía de obtener derechos de ciudadanía la propugnan las organizaciones de migrantes que han realizado múltiples manifestaciones para que cesen las deportaciones, se otorguen servicios de salud, y es también parte de la tímida propuesta de Barack Obama al respecto.