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10 preguntas que el Senado no formuló al Presidente de la CNDH (y una advertencia)
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Por: Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan A.C. (@Tlachinollan)

En un ambiente tan distendido como lejano a la deteriorada realidad de los derechos humanos en México, el martes 20 de mayo de 2014 Raúl Plasencia Villanueva, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, sostuvo una “Reunión de Trabajo” con integrantes de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, así como con otros legisladores y legisladoras interesados en el tema.

Aún cuando la “Reunión de Trabajo” sustituyó una comparecencia formal que despertó reticencias del Ombudsman Nacional, su realización fue de gran interés para las organizaciones civiles de derechos humanos del país. No era para menos: son pocas las ocasiones en que se abre la posibilidad de que el Senado lleve a cabo un ejercicio de control legislativo respecto de uno de los órganos autónomos más costosos del Estado mexicano, en un momento en el que su mandato ha adquirido una inconmesurable trascendencia dada la grave crisis de derechos humanos que pesa sobre México.

Sin embargo, una vez más las expectativas sobre la utilidad de esta clase de ejercicios democráticos rebasaron por mucho lo que ocurrió. Lejos de constituir un espacio de debate informado y de contrapeso legislativo a un órgano que parapetado en la autonomía a nadie rinde cuentas, la “Reunión” terminó siendo un evento relativamente cómodo para que el Ombudsman se explayara respecto de las acciones de difusión y “sensibilización” que la CNDH realiza, en medio de las felicitaciones de la mayoría de las y los legisladores. Salvo las honrosas excepciones de un par de Senadores y Senadoras, nada parecía indicar en la “Reunión” que México se encuentra inmerso en un profundo retroceso en materia de derechos humanos, donde importantes avances normativos coexisten con realidades atroces como el aumento exponencial de la tortura y de la desaparición forzada.

En el Senado no se plantearon preguntas esenciales para evaluar la labor de la CNDH frente a la crisis de derechos humanos que vive el país, a pesar del trabajo que antes de la reunión realizaron con ahínco organizaciones como GIRE, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, y la Fundación para la Justicia y el Debido Proceso Legal.

Aunque son innumerables los temas que quedaron al margen de la “Reunión”, es posible enumerar 10 preguntas que en un verdadero ejercicio de control legislativo habrían tenido que formularse:

1. ¿Cómo explica la CNDH la enorme brecha entre el número de quejas que recibe al año y el escaso número de Recomendaciones que emite anualmente, considerando que a nivel mundial es una de las instituciones de su tipo con más recursos económicos?

2. ¿Por qué la CNDH no emitió en los últimos años una Recomendación General sobre el empleo de la tortura en el marco de las recientes políticas de seguridad pese a que ésta ha aumentado constantemente en los años recientes ni ha adoptado medidas emergentes frente al aumento sostenido de esta práctica?

3. ¿Qué acciones emergentes ha impulsado la CNDH ante la crisis de desapariciones que enfrenta el país y por qué no ha podido consolidar una base de datos fiable sobre este tema?

4. ¿Por qué la CNDH no desagrega en sus estadísticas las violaciones a los derechos a la vida y a la integridad personal causadas por un uso ilegítimo de la fuerza pública y no impulsa acciones verdaderamente encaminadas a la no repetición de estos casos?

5. ¿Por qué la CNDH no coadyuva activamente y en coordinación con las víctimas ante las instancias ministeriales y judiciales para erradicar la impunidad en los casos de graves violaciones a derechos humanos que documenta, como es el caso de la tortura donde sus especialistas no comparecen ni ante al ministerio público ni ante los jueces?

6. ¿Ejercitará acción de inconstitucionalidad la CNDH si son aprobadas leyes secundarias en materia energética que no garanticen el derecho de los pueblos y comunidades indígenas a ser consultados, conforme a los más altos estándares internacionales, siempre que se pretendan adoptar medidas, leyes y actos que puedan afectarles?

7. ¿Cuál es la utilidad y relevancia de la facultad legal para iniciar investigaciones extraordinarias por violaciones graves que recientemente se le confirió a la CNDH si cuando ésta se ejerció en el caso Ayotzinapa la impunidad no fue revertida?

8. ¿Qué acciones ha impulsado la CNDH para garantizar que todos los casos de violaciones a derechos humanos cometidas por militares contra civiles pasen a la jurisdicción ordinaria y por qué si la CNDH documentó en los últimos seis años más de 1,155 quejas por detenciones arbitrarias que derivaron en retenciones ilegales en instalaciones castrenses, cometidas por elementos de las Fuerzas Armadas, no emitió una Recomendación General al respecto ni emprendió ninguna acción extraordinaria?

9. Frente a los señalamientos emitidos por instancias tan acreditadas como la UNAM sobre un posible uso desviado de las facultades legales de la CNDH en ciertos casos, de cara al próximo proceso de sucesión en su Presidencia, ¿qué medidas ha adoptado el Ombudsman para que su actuación no se desvirtúe en el marco de esa coyuntura?

10. Ante los reiterados señalamientos de que la CNDH no permite la participación activa de las víctimas y sus representantes en los expedientes de queja, dificultando sistemáticamente el acceso a los expedientes, ¿qué acciones ha emprendido el Ombudsman para incorporar en su trabajo un enfoque de mayor cercanía a las víctimas y a la sociedad civil?

Ninguna de estas preguntas fue formulada en el Senado de la República, con la profundidad y la perspectiva crítica que la grave situación de los derechos humanos en México exigía. El Presidente de la CNDH no mostró mayor interés en discutirlas.

Más allá de que el ejercicio de contrapeso legislativo haya resultado fallido, lo ocurrido en el Senado es una ominosa advertencia sobre lo que puede suceder los próximos meses, cuando la Presidencia de la CNDH sea renovada. De persistir la complacencia legislativa, el Senado simplemente convalidará la continuidad a la cabeza del Ombudsman Nacional del mismo grupo que desde hace más de una década controla dicha institución, con los resultados que están a la vista de las y los ciudadanos. La palmada legislativa de aprobación que recibió el Ombudsman por parte de quienes están llamados a servir como contrapeso democrático, avizora la continuidad inercial de la tibia y opaca CNDH que hemos conocido en los últimos años, mientras en México las violaciones a derechos humanos aumentan y se generalizan en medio de la más oprobiosa impunidad.

La advertencia que surge tras la “Reunión de Trabajo” del Senado es clara; sin embargo, con los antecedentes de reparto partidario de los órganos autónomos, cabe preguntar si aún tiene sentido enunciarla. Creemos que si. Urge que la CNDH se convierta en el órgano garante de los derechos humanos que la situación del país exige.

http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-invitado/2014/05/28/10-preguntas-que-el-senado-formulo-al-presidente-de-la-cndh-y-una-advertencia/