Derechos Humanos / Anuario 2015
DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 39 en forma de derechos de propiedad intelectual y patentes, de los conocimientos ancestrales y los materiales genéticos. Estos bienes apropiados se han convertido en un ámbito fundamental de acumulación, y un mecanismo para manipular la escasez y especular con los bienes territoriales comunes. La distribución injusta de los perjuicios am- bientales podría animar un movimiento de justicia social y ambiental, que trascendiera a los timora- tos y condescendientes, cosméticos y paliativos reclamos de no pocos ambientalistas profesiona- les que, al plantear el problema como un asunto técnico o metodológico, le hacen el juego a este mecanismo perverso. Parece una paradoja, pero el discurso ecológico y la propia responsabilidad medioambiental están en manos de las grandes empresas capitalistas y de los dirigentes políticos que les sirven, como po- demos ver en los debates a puertas cerradas de la COP21, ajenos al clamor de las calles. De este modo, están definiendo la naturaleza en sus propios términos de costo-beneficio, que asume que para ganar beneficios económicos y ecológicos otros tie- nen que pagar el precio de miseria y devastación. Con todo, muchos pueblos ensayan sus pro- pias alternativas, sea promoviendo formas de vida sencilla y solidaria de trabajo y celebración, como han documentado María Eugenia Sánchez y Eduardo Almeida; 3 sea a través de mecanismos de producción y mercado un poco más justos, como los que construyen la economía social, sea en la reivindicación de la soberanía territorial. Muchos otros se manifiestan en las calles y en las redes clamando que otro mundo es posible. La indigna- ción crece, pero aún, las presencias colectivas se expresan de manera fragmentaria y defensiva con- tra los vertidos tóxicos de la actividad industrial, los megaproyectos mineros, contra las grandes represas hidroeléctricas, contra el fracking , con- tra los grandes proyectos de infraestructura que traspasan territorios o contra la destrucción de un hábitat valioso, como ha ido documentado el idhie . 4 Estas luchas responden al dolor concreto de gente concreta y nos reclaman hacerlas nuestras. Pero 3 Investigadores de la Universidad Iberoamericana Puebla. 4 Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, sj de la Uni- versidad Iberoamericana Puebla. es preciso ir más allá. Sólo haciéndonos cargo de la ecología que está construyendo el capital, sólo desmantelando la territorialidad de la acumula- ción, se podrá amenazar la supervivencia de este modelo depredador. Los caminos de la emancipación, de la conserva- ción del hábitat humano, reclaman una sublevación contra la inhumanidad que presupone la reducción de la naturaleza y de la naturaleza humana a mera mercancía y el despojo de los principios materia- les y simbólicos de la existencia. Conceptos como dignidad, reconocimiento, compasión, bondad y afecto, dice el Papa Francisco, se convierten en consignas revolucionarias al tiempo que los valores del buen vivir, sustituyen los fríos cálculos del ca- pital. Estos conceptos pueden ser los que animen nuestras luchas por los derechos humanos en estos tiempos de despojo, superando las formulaciones estrictamente jurídicas y técnicas, porque están en lo más hondo de nuestro ser humano. Pero esa formulación posible, que debe integrar la diversidad cultural y su pluralidad regulatoria y de imaginarios emancipadores y el universalismo del reconocimiento de la dignidad humana, como propone Alain Touraine, sólo se puede lograr arti- culando al mismo tiempo, la defensa del mundo de vida enclavado en el lugar de uno, como lo están haciendo muchos pueblos y colectividades, con el encuentro con los otros que luchan con sus propias agendas, en busca de un proyecto nacional alter- nativo y un ambiente global solidario. Esto implica un esfuerzo por articular las luchas particulares, en aras de un movimiento por la humanidad y contra el capitalismo, como propusieron alguna vez los za- patistas. Local, nacional y global es el territorio de las luchas por la vida y su expresión en términos de derechos, si es que en verdad nos proponemos alcanzar una vida, que merezca ser vivida. Referencias ECHEVERRÍA, B. (1998). Valor de uso y utopía . México: Siglo XXI Editores . GILLY, A. (2014). “El tiempo del despojo”, en El po- der hoy . Oscar D. Soto y María Eugenia Sánchez (coords.). Puebla: Universidad Iberoamericana Puebla (en prensa).
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