Derechos Humanos / Anuario 2015

DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 49 de la sociedad civil. Sí hubo situaciones de riesgo, de amenazas, de hostigamiento en las que fueron apo- yadas, pero no de la misma manera en los grandes temas de cambio e iniciativas más globales. Josué Hernández: En ese contexto y con lo que hemos escuchado y visto sobre la necesidad de encontrar caminos, alternativas, esfuerzos posi- bles que trazarían una ruta para mejorar la situa- ción de los derechos humanos, ¿qué reacciones esperaríamos, por parte de las autoridades, a par- tir de las recomendaciones que puedan surgir? Edgar Cortez: Hemos visto que, en principio, ter- minó la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. Sí creo que haya una posición por parte del Gobierno Federal de mante- ner esta política de puertas abiertas, pero de me- nos disposición a tolerar las cuestiones críticas, los cuestionamientos. Esto va a representar un reto de cómo lograr, incluso para las organizaciones, subir de nivel nuestro diálogo con las instancias guber- namentales tratando de reiterar que el sentido de formar parte del Sistema de Naciones Unidas en el Sistema Interamericano responde a los compromi- sos hechos voluntariamente por México. Entonces, se trata de insistir mucho en que tiene que haber una mayor coherencia entre la política externa en derechos humanos con nuestra política interna, para no ser candil de la calle y oscuridad de la casa. Creo que se necesita coherencia para que, hacia adentro, las recomendaciones sienten una base que permitan acciones de mejora en nuestro sistema. Josué Hernández: ¿Cómo interpelan las acciones de las autoridades a las organizaciones en tanto a la solicitud del Alto Comisionado por nuevas formas, nuevas estrategias de encarar la realidad para encontrar nuevas soluciones? Edgar Cortez: Creo que hay cosas que vamos re- conociendo críticamente que tenemos atrás. Yo creo que mucho del movimiento, en los últimos años, de manera insistente ha trabajado en propo- ner, acompañar y buscar que se mejoren las cosas en distintos aspectos: constitucional, nuevas leyes –tenemos en puerta ahorita la iniciativa por la Ley sobre Desaparición Forzada–. Todo eso está bien, pero me parece que tenemos que desarrollar ma- yor capacidad en el seguimiento a los procesos de implementación de esas leyes: que se apliquen adecuadamente, que haya recursos, que se hagan las adecuaciones, los cambios en las instituciones que las van a aplicar para que esto se logre de manera efectiva y concreta. También está la necesidad de empezar a moni- torear que esos cambios empiecen a tener efectos positivos; es decir, si estamos teniendo problemas de impunidad, que se empiece a ver evidencia de que se está combatiendo, que se empiece a ver policía, ministerio público, autoridades de cual- quier tipo investigadas y sancionadas si cometen alguna violación a derechos humanos. Otro factor interesante es lo que ha aparecido en estas mesas en la visita del Alto Comisionado de las Naciones Unidas: que pueda haber nuevas modalidades de cooperación de Naciones Unidas cercanas a México; se habla, por ejemplo, de una Comisión Internacional que combata la impunidad y la corrupción. Yo creo que es una vía, una po- sibilidad, una necesidad de nuestras instituciones nacionales que no tienen capacidad para esto y no se dan abasto. Entonces, para eso, es bueno generar suficiente presión y convencimiento en el Estado mexicano para que podamos hablar de mejorar esto, y luego tendríamos que pensar cuál sería un modelo adecuado en un país tan grande con realidades tan diversas donde en todos lados se reclama acceso a la justicia y combate a la im- punidad. Josué Hernández: Una de las cosas que asoman en la sesión y, en general, en las dificultades y la complejidad con que se tejen las violaciones a de- rechos humanos, la precariedad de la situación para garantizarlos y protegerlos, es la diversidad y lejanía entre regiones, lo que parece complicar cierta forma de cooperación entre organizaciones, luchas y casos para articular un frente común de trabajo. ¿Cómo se pensaría una red de coopera- ción regional en el país? Edgar Cortez: Ése es un gran reto. La Constitución de un país federal no nos ha servido en el combate de las violaciones a derechos humanos, sino que ha sido un obstáculo. Los gobernadores, de repente se escudan en la autonomía de los estados para no cumplir con su tarea. Creo que la coordinación

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