Derechos Humanos / Anuario 2015
DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 57 proyecto de desarrollo capitalista endógeno, si lo quieres ver así. Por ejemplo, autores como Fer- nando Fajnzylber, cuando habla de la industriali- zación trunca de América Latina, o cuando Ruy Mauro Maurini nos habla de la dialéctica de la dependencia, están planteando que este proceso de industrialización es una nueva manera de subordi- nación de América Latina respecto a las potencias metropolitanas. Este proyecto llega a su fin o topa con un límite a partir de la década de los setenta con la gravísi- ma crisis económica global que conduce a la pro- pia crisis del petróleo, a la formación de la Organi- zación de Países Exportadores de Petróleo ( opep ) y al incremento en los precios internacionales del crudo. Esto lleva a que el modelo “fordista” que estaba basado en la gran producción en masa, ho- mogénea, estandarizada, llegue a un límite, y esto incluso tiene repercusiones productivas industria- les en los países centrales que ven la necesidad de lo que llaman la flexibilización productiva. In- cluso empiezan a diseñarse modelos de flexibiliza- ción que requieren a su vez de políticas públicas y requieren de un manejo de la relación entre las empresas y los trabajadores completamente dife- rentes. Por eso comienza, durante finales de la dé- cada de los setenta –yo diría que desde antes–, el primer gran ejemplo de las políticas neoliberales en todo el planeta: la dictadura de Augusto Pinochet en Chile; después se instaura democráticamente en Inglaterra con Margaret Thatcher y, después de un proceso muy controvertido de elecciones, en Estados Unidos, con la llegada de Ronald Reagan a la Presidencia, y con la Presidencia de George Bush padre. Esto lleva a la fundación del neoliberalismo que establece una guerra frontal contra la organización sindical. En Inglaterra es muy conocida la guerra social que genera Margaret Thatcher contra los sindicatos: los sindicatos mineros, los sindicatos de la industria, los de los servicios públicos, de los ferrocarriles, las líneas aéreas, es decir, todos los sindicatos en Inglaterra son golpeados brutal- mente, lo mismo que en los Estados Unidos. Esto modifica de manera sustancial, junto con la crisis de los años ochenta, la relación tanto de los Esta- dos nacionales con los sindicatos, con los grupos organizados de trabajadores, como el abandono en países como en México de las políticas de todo tipo de autonomías productiva o económica. A finales de los años setenta, el Pentágono, es decir, el Departamento de Defensa de los Esta- dos Unidos, publica un estudio que habla de lo que llaman ellos el peligro de la “japonización” de la petroquímica mexicana. Entonces, resulta muy curioso que no bien entra Miguel de la Madrid a la Presidencia de la República en 1982, la primera gran transformación en las políticas públicas del Estado mexicano es la desclasificación de la pe- troquímica mexicana y su apertura a la inversión extranjera, porque lo que se veía era que la mayor de las posibilidades para la economía mexicana radicaba en el sector petroquímico; no tanto en la extracción del crudo, sino en la refinación y el procesamiento del crudo para convertirlo en otro tipo de sustancias o de productos de mucho ma- yor valor agregado. Con esto comienza todo un ciclo que no se ha detenido y que no ha termina- do, en el cual se van llevando a cabo una serie de reformas. La región Tula-Tepeji, que era una región agríco- la, es una región indígena y muy rica en recursos. Es una región que tenía como finalidad abastecer grandes cantidades de alimentos baratos para el sostén de la fuerza de trabajo y, por lo tanto, ba- jar los salarios de la fuerza de trabajo mexicana, por lo menos en el centro del país, que era la zona donde se concentraba la mayor parte de indus- tria. Hasta las décadas de los setenta y ochenta, la Ciudad de México concentraba todavía la mitad de toda la industria del país. La Ciudad de México se abastecía de alimentos y de materias primas de toda la región rural cir- cundante. El Valle de México era una de las zonas más productivas. Asimismo, recordemos que en el estado de Hidalgo se desarrolló también una zona industrial muy fuerte en los años setenta porque en México se fabricaban carros de ferrocarril, se fabricaban automóviles, es decir, había toda una serie de cadenas industriales que con el neolibe- ralismo empezaron a romper, y toda la ruptura de estas cadenas productivas y la adopción de este modelo exportador, o pretendidamente exporta- dor, que supone estar basado en el aprovecha- miento de ventajas comparativas, dice que nos dediquemos a producir aquello para lo que somos buenos, mientras que le compramos a otros lo que son buenos para producir ellos y que nosotros no podemos producir tan eficientemente. Éste es el presunto planteamiento de este modelo.
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