Derechos Humanos / Anuario 2015
56 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 de comunidades, barrios y pueblos no necesa- riamente indígenas?, ¿cómo está afectando las condiciones de vida? Octavio Rosas: Habría que tomar en cuenta que las políticas de ordenamiento territorial, en principio, tienen que ver con cuál es la función o el destino que pretende dársele a un espacio o a un territorio determinado. A lo largo de siglos fueron las pro- pias comunidades, especialmente en el campo, quienes le daban –por llamarlo de algún modo– un cierto ordenamiento al territorio. Destinaban áreas para la agricultura, destinaban áreas de uso co- mún o simplemente resguardaban áreas como los bosques, de tal manera que éstos les permitieran obtener una serie de recursos sin tener que afec- tar en demasía las condiciones básicas del entor- no. Ahora, lo que ha ocurrido es que el Estado ha despojado a las propias comunidades, a través de mecanismos jurídicos, de la capacidad de llevar a cabo ellas mismas estos procesos de ordenamien- to, y está modificando los usos del territorio tanto a nivel macro, es decir a nivel del territorio mexicano en su conjunto, como a nivel local. Lo que está ocurriendo es que todas estas transformaciones institucionales y jurídicas han conducido a la apertura de grandes proyectos e infraestructura que, vistos desde la escala local, pareciera que sólo son afectaciones a un pueblo o son sólo afectaciones a un grupo social, cuando en realidad tiene que ver con proyectos mucho más amplios de mucha mayor envergadura y que sólo en la perspectiva más regional e incluso nacional se pueden entender. Tal es el caso, por ejemplo, de los corredores urbanos regionales. Desde finales de la década de los noventa del siglo pasado, el gobierno de Ernesto Zedillo se dio a la tarea de diseñar una serie de corredores urba- nos regionales, en los cuales se pretendía estable- cer carreteras, puestos secos, centrales eléctricas. Todo con el fin de generar un proceso de atracción de capitales para la producción industrial en zonas donde antes no existían. Esto fue llevando a que los propios pueblos fueran involucrados en proce- sos de los que desconocen su objetivo, tanto de largo plazo como de mayor escala. Por supuesto, ahí tienen un papel muy impor- tante que desempeñar las políticas del llamado or- denamiento territorial, porque se están definiendo en comités aparentemente participativos que en realidad no lo son, salvo una o dos excepciones muy contadas. Todos los comités que diseñan y que definen los programas de ordenamiento eco- lógico del territorio están orientados a generar be- neficios sólo para los grandes negocios, como si el territorio fuera plano y estuviera vacío, como si no hubiera gente dentro de él y no tuviera necesi- dades, intereses ni historia en ese territorio. Hay casos en México donde proyectos inmobiliarios se han impuesto en zonas de altísimo valor histórico –como en el oriente del estado de México o en Te- poztlán en el estado de Morelos– y han arrasado con zonas arqueológicas; han incluso violentado ya no digamos normas nacionales, sino tratados internacionales en materia de protección del pa- trimonio cultural; territorios que son sagrados para los pueblos como Wirikuta, en el estado de San Luis Potosí, o de muy alto valor ecológico como el Sistema Arrecifal Veracruzano o la península de Baja California Sur. Ésta es otra manera de ver la desviación del poder del Estadomexicano, porque está rompiendo con sus políticas de ordenamiento o de nuevo ordenamiento territorial; está violentando todos los principios y todas las prácticas tradicionales que, para bien o para mal, habían sido pactadas por otros grupos sociales sobre los usos del territorio. El Estado mexicano está actuando como si no exis- tieran esos pactos; está rompiendo todos los pac- tos sociales y esto también se ve expresado tanto en la descomposición social como en el incremen- to brutal de la violencia que está sucediendo. Eduardo Morales: Pienso en la zona Tula-Tepeji, porque tuvo durante décadas un proceso de in- dustrialización, más de tipo posfordista y se deto- nó toda una serie de problemas relacionados con este tipo de industrias termoeléctricas, pero que ahora se está empatando con los proyectos en esta nueva forma que tú comentas de construcción territorial y ocupación del espacio. Como ejemplo está el acueducto Tuxpan-Tula y el gasoducto del mismo nombre. ¿Cómo se empatan estos modelos de estos procesos anteriores? Octavio Rosas: Yo creo que es muy importante entender un poco la historia económica tanto del país como de las regiones. Recordemos que hasta finales de los años sesenta, principios de los años setenta, en México había un proyecto de nación, un
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