Derechos Humanos / Anuario 2015

DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 59 simo, porque ya está colapsada en términos de vialidades, en términos de seguridad, en términos de generación de residuos y, por supuesto, también en términos de agua. Pero el gobierno mexicano y el gobierno de la Ciudad de México consideran que todavía puede seguir crecien- do. A esto habría que agregar todos los proyectos, todos los conflictos que se están generando en las zonas de recarga de los acuíferos de la propia Ciudad de México, tanto en Lerma en el Estado de México, como en la zona oriente, en la zona de los volcanes y al sur de la Ciudad de México, en la zona de conservación que se está organi- zando aceleradamente y que es algo que ha permitido el propio gobierno de la Ciudad de México. En conjunto, este tipo de proyectos que están impactando localmente en zonas como la región Tu- la-Tepeji, aunados a todos los demás procesos, lo que van a generar muy probablemente, pensamos, yo espero equivocarme, es el colapso ambiental del centro del país y, si se colapsa el centro del país, se va a colapsar el país entero, porque lo que va a ocurrir es un éxodo masivo de gente y no va a haber ninguna ciudad, ninguna región del país que pueda soportar el éxodo de 22 millones de personas. Eduardo Morales: Tú eres parte de la Asamblea Nacional de Afec- tados Ambientales. Han organizado diez asambleas de afectados ambientales y un Tribunal Permanente de los Pueblos, aunque sea parcialmente, en donde han denunciado esta desviación de poder y los efectos que ha tenido en comunidades y pueblos a través de más de 480 conflictos socioambientales. La pregunta es: Más allá de la organización de estos foros, más allá de estas asambleas, más allá de ser un espacio de encuentro y más allá de la organización del Tribunal Permanente de los Pueblos, ¿cuáles son las perspectivas que tú ves para resarcir esta desviación de poder? Octavio Rosas: Yo creo que están ocurriendo muchas cosas simultá- neamente que a veces están impidiendo un poco ver las perspectivas y las tendencias. Creo que podemos aventurar algo más cordial. Estamos viviendo un proceso muy acelerado de descomposición política dentro del Estado mexicano. El Estado mexicano está mos- trando signos de decadencia muy grandes en el sentido de que cada vez está siendo mucho más cuestionado, ya no sólo al interior del país, sino fuera de él. Creo que ése es un signo muy alentador. Por desgra- cia, fue una tragedia como la de Iguala con los estudiantes de Ayot- zinapa en septiembre de 2014, la que sirvió para destruir, derrumbar esa imagen autofabricada que tiene el Estado mexicano de sí mismo y que ha gastado muchos recursos en mantener bajo la idea de ser un Estado democrático, un Estado respetuoso de los derechos humanos. El Estado mexicano está viviendo una decadencia muy profunda, pero esto no significa que deja de ser peligroso su actuar. Yo creo que es más peligroso que nunca y lo que está ocurriendo en Pue- bla con el gobierno de Moreno Valle es muy ilustrativo: más de 170 El Estado mexicano está viviendo una decadencia muy profunda, pero esto no significa que deja de ser peligroso su actuar. Yo creo que es más peligroso que nunca y lo que está ocurriendo en Puebla con el gobierno de Moreno Valle es muy ilustrativo.

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