Derechos Humanos / Anuario 2015
60 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 presos políticos y no sé cuántos cientos de orde- nes de aprehensión pendientes que hay en este estado contra dirigentes sociales o defensores de derechos humanos y del medio ambiente. Creo también que debemos de tener muy en cuenta que la crisis de 2007-2008 no ha terminado; es un ciclo de crisis que no ha terminado y que tene- mos que considerar muy seriamente porque está a punto de estallar una nueva etapa de la crisis global y todo se juega en las negociaciones entre Grecia, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Creo que hay una serie de posibilidades ahí porque si la población griega vota con un “no” a mantener la propuesta, y a que el Estado griego acepte la propuesta o la imposición de las políti- cas de ajuste del Fondo Monetario Internacional, lo que va a ocurrir, posiblemente, es un contagio social de la rebeldía del gobierno de Grecia y del pueblo de Grecia, y entonces en Europa puede haber cambios muy significativos políticamente hablando, y eso va a repercutir directamente en las propias negociaciones de los nuevos tratados internacionales de inversión y de libre comercio que se están manejando: el Tratado Transatlántico de Inversión y Comercio y el Tratado TransPacífico. Si la situación global, si la coyuntura global se va por esa vía, podrían caerse estos acuerdos in- ternacionales y el Estado mexicano se vería muy vulnerado por ello. El Estado mexicano está apos- tando todo su capital político a que va a sacar ade- lante esos acuerdos y con esos acuerdos lo que va a hacer, en los hechos, es transferir la soberanía del Estado a instancias internacionales. Entonces, bien podría ser el primer Estado sin soberanía en todo el planeta, el primer Estado que cede volunta- riamente su soberanía a instancias supranacionales, que serían los Tribunales Arbitrales que se generen con estos acuerdos. Entonces, creo yo que en ese sentido son muy peligrosas las posibilidades. Esta- mos viviendo un momento muy interesante. Pero, aquí en México, lo que yo veo es que hay, por un lado, mucho hartazgo social; lo vimos en las elecciones. No sólo el nivel de abstención, sino de anulación del voto o cómo se repartieron los votos están expresando un fuerte hartazgo social hacia los procesos electorales, una menor credibilidad, ya casi nula credibilidad de las instancias políticas oficiales del país. Pero también hay mucha des- organización que parte de los propios actores so- ciales que son las victimas del despojo de todos esos derechos, empezando por los sindicatos. La agresión contra los maestros ha sido brutal, pero la agresión contra todo tipo de disidencia política o de resistencia comunitaria también está siendo aplastada. Es bastante sintomático el hecho de que mientras estaban aquí los reyes de España, el gobierno de Tlaxcala manda granaderos para abrir y meter la maquinaria para el gasoducto de tres empresas españolas entre Tlaxcala y el estado de Morelos; ésa es la señal más evidente de lo que está haciendo el gobierno mexicano; es un Estado en ple- na decadencia con poca o nula credibilidad social. También hay mucha fragmentación, mucha desorganización desde los propios movimien- tos sociales. Yo creo que lo que hace falta es un proceso organizativo mucho más intenso y que la gente de las propias luchas comunitarias o de las luchas gremiales tiene que asumir para entender que todas las luchas son la suya, y eso es algo que todavía no ocurre en México. La propia Asamblea Nacional de Afectados Am- bientales ha tenido que batallar mucho con este tipo de dificultades, es decir, que la propia gente asuma que las otras luchas tienen relevancia para la de cada quien. Eso es algo que tenemos que afrontar muy de lleno, aunque hay algunos intentos que pueden fruc- tificar o no, porque en sí mismos representan un es- fuerzo, un intento por unificar lo que en este momento está disperso, otro tipo de esfuerzos organizativos: la lucha por derechos humanos, por los derechos de las mujeres, la lucha por todos los grupos (ejemplo: lgbti ). Todas estas luchas tienen algo que decir, pero sería mejor que lo dijeran unificados. Eduardo Morales: He tenido la oportunidad de platicar con varios de los movimientos de los que están en la Asamblea Nacional de Afectados Am- bientales en estos días y uno de los aspectos cen- trales es que se asumen como defensores del te- rritorio y se asumen como defensores de derechos humanos, pero cuando la pregunta va un poco más a fondo son escépticos sobre que los dere- chos humanos en sí mismos ayuden, en términos prácticos, a solucionar sus conflictos locales. ¿A qué crees que se deba esto? Octavio Rosas: En parte tiene que ver con el hecho de que hay poca comprensión en México, no sólo en términos generales, sino en términos ya mucho muy específicos entre los propios defensores del
RkJQdWJsaXNoZXIy MTY4MjU3