Derechos Humanos / Anuario 2015

62 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 “sí, el agua es un derecho, pero hay que pagarlo”. En ese momento muchas organizaciones, alguna gente que promueve este tipo de debates se que- daron sin bandera, porque finalmente los empre- sarios reconocen la existencia de los derechos hu- manos, aunque en los hechos no reconocen nada, violentan todo, pero ellos pueden hablar y, en el momento en que ellos hablan, simplemente están arrebatando banderas y pareciera que no hay ca- pacidad de responderles. En este sentido, el sistema internacional de Na- ciones Unidas es un sistema también bastante pro- blemático, en tanto que muchas de las decisiones sólo se pueden tomar por consenso en asambleas generales. Incluso, por encima de los consensos o por encima de las objeciones que han puesto algunos países a las prácticas generalizadas tan- to de Estados como de empresas transnacionales que violentan los derechos humanos. Por ejemplo, con las intenciones: el Estado mexicano sólo tie- ne que manifestar su intención de reparar daños o de responder a los cuestionamientos en materia de violación a los derechos humanos para que el sistema de Naciones Unidas lo caracterice como un Estado con voluntad política para hacerlo. En- tonces con eso es suficiente; hasta la próxima vio- lación masiva o masacre habrá nuevas preguntas o cuestionamientos. Creo que ahora hay también una serie de pro- cesos de carácter internacional que tenemos que tener en consideración. Está en proceso la creación de un mecanismo dentro del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que fue impulsado por una serie de organizaciones no gubernamenta- les internacionales y busca la creación de un Tra- tado Internacional para regular la actuación de las empresas transnacionales en materia de derechos humanos. Ése es un proceso que puede resultar en algún momento relevante si es que no lo descarrilan, por supuesto, Japón, Estados Unidos y Canadá. Cuando se votó por iniciar el proceso de creación de este mecanismo de regulación internacional, que fue propuesto por Ecuador y Sudáfrica y apo- yado por India, China, Rusia y otros países, Méxi- co se abstuvo y en contra votaron Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Japón. Claramente hay una disputa; en este momento, nada está es- crito, pero insisto: “todas las victorias y todas las derrotas son momentáneas”, aun las que parecen definitivas no pueden ser consideradas como tales. Esto nos lleva a profundizar la discusión, profun- dizar los debates y llevar el planteamiento en función también de lo que la gente necesita, porque muchas veces la gente no percibe los derechos humanos tan cercanos y muchas veces se les presentan como algo muy homogéneo. No dan pie para pensar en diferencias locales o en diferencias culturales en relación con el ejercicio, o de lo que la gente, en ciertas circunstancias o condiciones locales, puede considerar como un ejercicio pleno de esos derechos. Lo mismo hemos tratado de plantear en la Asamblea como el problema de la justicia más que el problema de los derechos humanos; es decir, que a nosotros nos interesa mucho que la gente pueda expresar en sus propias palabras, en sus propios términos: ¿qué es lo que considera como un acto de justicia?, ¿qué es lo que necesita para que considere que se está haciendo justicia? Pue- de ser que esto encuadre dentro del discurso o dentro del esquema de los derechos humanos, como puede ser que no encaje. Esto obliga a que tengamos que formularlo de otra manera o impulsar el discurso de derechos humanos hacia allá.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY4MjU3