Derechos Humanos / Anuario 2015

DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 61 Otra manera en que el Estado mexicano desvía su poder es precisamente en este sentido, cuando las comunidades ganan batallas jurídicas en los tribunales y el Estado simple y sencillamente violenta las resolu- ciones judiciales sin consecuencia alguna. territorio y del medio ambiente de lo que constituye el planteamiento de los derechos humanos, y hay poco conocimiento respecto a los derechos humanos. Luego, a la poca compresión que hay debe su- marse el hecho de que muchas veces el discurso de los derechos humanos está planteado para la gente en este contexto en que ha perdido toda credibilidad respecto de la garantía que puede dar el Estado del ejercicio pleno de sus derechos. Por lo tanto, mucha gen- te cree que no hay ninguna, ya no digamos garantía, sino que no hay condiciones para que la gente pueda ejercerlos plenamente; y además que si en algún momento los puede ejercer plenamente, también tiene muy claro que toda victoria en este sentido es efímera, porque en un momento determinado pueden estar ganando una ba- talla, pero a la larga perdiendo la guerra. Otra manera en que el Estado mexicano desvía su poder es pre- cisamente en este sentido, cuando las comunidades ganan batallas jurídicas en los tribunales y el Estado simple y sencillamente violenta las resoluciones judiciales sin consecuencia alguna. Por eso yo creo que hay un poco de escepticismo en relación con el ejercicio de los derechos humanos. En segundo lugar, creo que también es necesario tomar en cuenta que la propia perspectiva de los derechos humanos está sujeta a deba- te. Entonces, yo creo que tenemos que tener en cuenta que en muchas ocasiones o la mayoría de las veces –por lo menos es lo que me ha tocado a mí ver– te plantean los derechos humanos como si fueran sólo derechos individuales, aunque evidentemente hay perspectivas mucho más ricas y enriquecedoras en relación con los derechos colectivos. Creo yo que tenemos que irnos más allá de la discusión pragmá- tica de si los derechos humanos son los que son y los que no son y cuestionar el discurso existente para empujarlo, porque los derechos humanos no existen graciosamente por concesión del Estado, sino que han sido resultado de una lucha y hay muchos dere- chos que no están siendo reconocidos, por ejemplo, el propio derecho al territorio, el derecho a la ciudad, el derecho a la autodeterminación. En el Primer Mundo hay una discusión muy fuerte en relación con los bienes comunes, ya no respecto al te- rritorio, que es algo más latinoamericano. Tenemos que considerar estos bienes comunes o estos commons , como les llaman, para lo que está ocurriendo en México y en algunos lugares, pues tiene que ver con la defensa de eso, de esos ámbitos de reproducción tanto territorial como social, cultural, espiritual; que son comunes a todos, que son comunes a grupos sociales y que son pues- tos en riesgo por una especie –como lo llamaba Bolívar Echeverría: “la pacta americana”–, por un modelo de reproducción social que es una estrategia de reproducción social homogénea, en la cual todo es mer- cancía y todo tiene que ser comprado y vendido en el mercado. Si el discurso de los derechos humanos no enfrenta este debate y esta discusión se corre el riesgo de que muy fácilmente se le pueda desvirtuar o tergiversar. Esto lo hizo Carlos Slim cuando en 2006 dijo:

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