Derechos Humanos / Anuario 2015
76 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 Es precisamente la filosofía la que debe definir los conceptos y lineamientos necesarios. Debe identificar y dar voz y cauce a aquellos que padecen la injusticia, entendiendo que ésta existe gracias a una estructura y un orden totalmente injustos, y establecer cuáles son las libertades y derechos humanos fundamentales y mínimos. Hablar de Ignacio Ellacuría es hablar de un hombre que supo ver y develar con curiosidad crítica y creativa, los signos de los tiempos que se le presentaron. En El Salvador, en medio de la guerra civil, fue voz de aquellos que, en medio del conflicto, no tenían bando, pero sí la postura firme de que querían la paz. Esa paz que no es cualquier paz, sino la paz con justicia y dignidad que emana de la verdad del pueblo y de, quizá, el único dogma que Ellacuría aceptaba, el de las mayorías populares, el del sufrimiento y dolor del pobre y el servicio a ellos y ellas. Creemos que la importancia del pensamiento de Ellacuría también estriba en su actualidad y profe- tismo. Hoy, en medio de la sociedad del consumo, fundamentada en el egoísmo y el individualismo, el pensamiento hondo y complejo del jesuita vasco es una herramienta y un impulso esperanzador para que la sociedad en su conjunto logre avanzar hacia ese ideal en el que creía, al igual que muchos de sus compañeros. Ese ideal es el de la sociedad de la pobreza y el trabajo, donde la voz de las mayorías populares sea escuchada y sus demandas sean el horizonte colectivo desde el cual construir el reino de justicia, dignidad y paz basado en un Dios de vida. ¿Qué papel juega la filosofía, el pensamiento, en todo este complejo entramado? Ésta es la pregunta que nos interesa contestar en el pre- sente ensayo. Para Ellacuría la filosofía, el filósofo y el filosofar juegan un papel clave en la realización y liberación humanas. Al hacer un profun- do análisis de ella, su labor y función, Ellacuría denuncia los abusos y desviaciones en las que ha caído y aboga por restituir su carácter libe- rador y crítico. Él mismo se lo preguntará: En medio de tanta masacre, tanto odio, tanta miseria, tanto peso histórico, filosofía ¿para qué? ¿Cómo enseñar filosofía? El cuestionamiento hacia la filosofía, su pertinencia y función, parte de una duda pedagógica: ¿Cómo enseñar filosofía? No debemos olvidar que una de los preocupaciones de Ellacuría era la labor que pudiera tener la Universidad, concretamente la Uni- versidad Jesuita, en el contexto en el que se encontrara. Menciona: “las universidades no pueden continuar legitimando y justifican- do el status quo vigente, tienen que ponerse al lado de los que padecen la injusticia, de los que son privados de sus libertades fundamentales y de los que sufren la irracionalidad del sistema imperante” (Ellacuría, 1999). En este ambiente, y comprendiendo el compromiso y la labor his- tórica, política, social y cristiana de la Universidad, es precisamente la filosofía la que debe definir los conceptos y lineamientos nece- sarios. Debe identificar y dar voz y cauce a aquellos que padecen la injusticia, entendiendo que ésta existe gracias a una estructura y un orden totalmente injustos, y establecer cuáles son las libertades y derechos humanos fundamentales y mínimos, necesarios en una sociedad y en un pueblo para que la dignidad y la justicia se lleven a
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