Derechos Humanos / Anuario 2015

90 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 Quien escribe estas líneas es una mujer y sólo por este hecho tengo probabilidades de estar ex- puesta a un feminicidio. Nací en un país al que se le ha denominado de Tercer Mundo, es decir, un país subdesarrollado, periférico. Con este enun- ciado intento aclarar, entonces, la intención de esta aproximación teórica y el sitio desde el cual se enuncia. En la primera parte de este ensayo desarrollo algunos de los principios de la Teoría de la Segun- da Modernidad. La siguiente parte sitúa el con- texto sociohistórico de Ciudad Juárez, una región compleja por ser frontera, pero además marcada por la industria maquilera, la migración, la violen- cia social y los asesinatos de mujeres por razón de género. Así, se espera problematizar el abordaje teórico y político que ofrece la teoría de la Segunda Modernidad desde la realidad de las mujeres que habitan Ciudad Juárez. De lo sólido a lo líquido La Teoría de la Segunda Modernidad o Moder- nidad Reflexiva esboza un escenario social en el que las certidumbres emanadas del proyecto de modernización, fundado en el progreso a través de la razón instrumental (Horkheimer, 2002), se han diluido. Ante este cambio histórico, cómo entender las formas de reproducción social tales como la amistad, la familia, 2 el matrimonio, la paternidad, la sexualidad, el erotismo o el amor. Este último, ante la caída de los grandes relatos, se ha convertido en una fuente de seguridad ontológica (Illouz, 2007). A partir del proceso nom- brado como “la segunda modernización”, Ulrich Beck nos dice que éstos ya no pueden ser con- siderados en forma presupuesta o natural; sus contenidos, posibilidades y delimitaciones no sólo varían por el contexto histórico; con el proceso de individualización éstos varían incluso de indivi- duo a individuo; en cada experiencia concreta 2 En el siglo XlX las esferas de la producción y la familia se separan. Hoy los nuevos procesos de acumulación del capi- tal han exigido, como en el siglo XlX, una transformación, al plantear una contradicción entre la forma de producción y la forma de relación y reproducción humana. Se piensa en la fa- milia nuclear en crisis, y a partir de ésta en su reconfiguración; así podemos encontrarnos con madres o padres solteros, con abuelos al cuidado de niños, uniones de parejas del mismo sexo, etcétera. se fundamenta, acuerda, negocia y transforma. El individuo legisla, entonces, sus relaciones. La Individualización significa que la biografía del ser humano se desliga de los modelos y de las seguri- dades tradicionales, de los controles ajenos y de las leyes morales generales y, de manera abierta y como tarea, es adjudicada a la acción y a la decisión de cada individuo (Beck, 2001). La individualización, según Beck, refiere a la des- vinculación y revinculación a nuevas formas de vida de la sociedad industrial en sustitución de las antiguas. Este fenómeno trastoca las estructuras sociales, promoviendo valores como la libertad y la decisión. Sin embargo, habría que acotar que estas posibilidades están constreñidas al mercado, a una división del trabajo de orden mundial, la cual limita estas posibilidades. Por tanto, esta propuesta, por un lado, elogia la autorresponsabilidad, aunque por otro, dice que se naturaliza la dependencia a circunstancias que escapan de la agencia. La individualización, por consiguiente, resulta una paradoja. Se habla de individuos libres, por ejemplo: de los roles de género internalizados, de las implicaciones del trabajo fordista, de las es- tructuras tradicionales que en el pasado limita- ban su capacidad de decidir y, en consecuencia, coartaban su libertad. Esta reflexividad, caracte- rística de la Segunda Modernización, posibilita a los sujetos tomar más decisiones que consecuen- temente los harían más libres. Lo incongruente es que esta libertad se encuentra limitada por el mercado, una forma específica de organización económica y social en la que sus efectos escapan a la voluntad individual. Pensemos en algunas implicaciones que se deri- van de esta subordinación al mercado, en particular esta nueva conceptualización del trabajo; el trabajo flexible . En el proceso de globalización, entendido como un conjunto de fenómenos sociales, econó- micos y culturales que posibilitan una forma nueva y diferente de reproducción y acumulación del ca- pital, el trabajo es redefinido y caracterizado como trabajo flexible en contraposición con la concepción generalizada del pasado, derivada del fordismo. 3 3 La influencia de Henry Ford no se suscribe sólo a la producción en masa o a la invención de “la banda sin fin”; este proyecto

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