Derechos Humanos / Anuario 2015

DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 91 En la necesidad de garantizar una mayor acumulación de capital, el salario se reduce de la misma forma que las funciones cen- trales del Estado son minimizadas a fin de que aquellas necesidades vitales, como la salud o en vivienda, puedan constituirse en mercancías, así su acceso esta mediado a través del mercado. Por ejemplo, la concepción de la seguridad social, icono del Estado Social en el capitalismo flexible se desdibuja, no es ya parte del salario, de los derechos laborales, no es más un derecho social y, por tanto, obligación del Estado. En la necesidad de garantizar una mayor acu- mulación de capital, el salario se reduce de la misma forma que las funciones centrales del Estado son minimizadas a fin de que aquellas necesidades vitales, como la salud o la vivienda, puedan constituirse en mercancías, así su acceso está medido a través del mercado. Existe un vínculo entre el acceso a la salud y la pobreza, “los países subde- sarrollados sufren el 93 por ciento de las enfermedades registradas en el mundo y consumen menos del 11 por ciento del gasto global en materia de salud” ( oms , 2007). El derecho al trabajo, la seguridad del empleo, es otro elemento que se diluye en el capitalismo flexible; la tendencia son contratos cada vez más breves o su ausencia en contraposición a un puesto estable y a largo plazo. Estas nuevas condiciones tienen que ser valoradas como una oportunidad de reinventarse, de abandonar la monotonía, de libertad. Ya no se puede depender fácticamente de una jubilación, seguro social 4 o plan de vivienda, hay que optar por una cobertura 5 adicional, la cual debe pagarse como cualquier otra mercancía. Des- de la Teoría de la Reflexividad se lee como una decisión más y, en consecuencia, una dosis de más libertad. Si esta disertación se torna fuente de angustia, los teóricos de la Segunda Modernidad dirían que se debe a la incapacidad de asu- mir plenamente la libertad, de huir de ella, de ansiar relegarla a las viejas estructuras. De esta forma se presenta el desmantelamiento del Estado Benefactor como una oportunidad para experimentar más libertad. Esta reflexión permite preguntarnos sobre el ejercicio de los de- rechos humanos bajo el paradigma del trabajo flexible: ¿de qué ma- nera se ejercen estos derechos, si las estructuras que permitían un cierto acceso se han disuelto, reducido, adelgazado en términos del presupuesto designado, e incluso del imaginario de la población en afectó de forma específica la organización y reproducción social, sustentada en la familia clásica o nuclear. Ford no sólo reglamentó o normó al trabajo, generó toda una forma de vida, normando, por ejemplo, la cotidianidad y aspectos íntimos, como la condena al alcoholismo o la especificidad del rol de género, en el cual la mujer se cir- cunscribía al rol de ama de casa, ya que el trabajo doméstico estaba considerado como una necesidad para la reproducción del trabajo asalariado. Este último co- rrespondía únicamente al hombre como figura de proveedor, lo cual implicaba una sola fuente de ingreso. El fordismo corresponde también a una forma específica de Estado, el Estado Keynesiano. Por otra parte, el trabajo denominado “flexible” implica también otra u otras nuevas formas de organización social subordinadas al mercado. 4 A esta palabra queremos darle una connotación irónica, pues la seguridad social nunca fue una dádiva del gobierno. Se puede argumentar que no sólo en México, sino en general en América Latina la seguridad social fue el resultado de un proyecto desarrollista o populista desde el gobierno. Sin embargo, si analizamos la naturaleza de ese tipo de Estado, encon- traremos que éste es resultado del antagonismo y la lucha de mujeres y hombres concretos. 5 Cobertura implica una connotación de objeto, de la misma forma que la seguridad social se plantea como una mercancía y no como un derecho.

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