Derechos Humanos / Anuario 2015

94 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 maquila, por lo general, se emplea a mujeres por sus cualidades “inherentemente femeninas”. Según los gerentes, ellas son ideales para el ensamblaje por ser “más diestras”, “más sumisas” y porque existe una fuente inagotable de mujeres deseosas de trabajar. Siguiendo a Zermeño, la división del trabajo global y las ventajas comparativas condicionan una relación de género desbalanceada en la maquila: […] ha llegado a ser de tres hombres por siete mujeres, casi en su totalidad jovencitas de entre 15 y 25 años: cuer- pos en plena juventud, miradas de lince capaces de coser, atornillar, soldar, ensamblar pequeñísimos objetos en la electrónica, en el vestido... , todo esto aunado a una acti- tud sumisa que se explica por la alta rotación o peregrinar de la mano de obra en las distintas empresas, por el ingreso temprano al medio laboral y por la fuerte gravitación femeni- na que acaba siendo callado disciplinamiento (Zermeño, s/f). De aproximadamente 270 mil empleados de las maquilas, el 60% son mujeres, y de éstas, el 80% son migrantes, principalmente del resto del país. Según datos de Carrillo y De la O, “entre 1975 y 1980, por cada 100 obreras había 30 obreros varo- nes”. En este sentido, uno de los rasgos característicos de la maquila consiste en la feminización de la fuerza de trabajo. La caracterización de la mujer como sujeto dócil a partir de la con- figuración de una sociedad patriarcal 6 resulta muy conveniente para el tipo de trabajo que requiere la industria maquiladora, la cual se sustenta en una ingeniería industrial con métodos diseñados para lograr elevados estándares de producción, de tal forma “se sitúa en los procesos fabriles a través de la continuidad de patrones de obediencia y sumisión de género, de la subordinación económica y sexual, de la falta de participación política y del sometimiento a los intereses de estas empresas” (Echavarría Canto, 2008). En este específico contexto pensemos la experiencia del ser mujer, procurando un análisis feminista: ¿qué condiciones se cor- poralizan en el cuerpo de las mujeres?, ¿cómo se vive el trabajo de maquila, la familia compuesta, la amistad, el amor o la violencia? En un contexto del subsdesarrollo, cuál es el margen, la posibilidad de que estas mujeres piensen o realicen lo que Beck caracteriza como la reflexividad en el rol, es decir, cuando los sujetos se liberan de las adjudicaciones tradicionales impuestas por el orden sexo-género. La situación de las mujeres y los hombres de las sociedades desarrolladas de Occidente son muy contrastantes a la de las mu- jeres y varones de Juárez. 7 La transferencia de capital de los países 6 Raquel Osborne lo define como “un sistema de organización social en el que los puestos clave de poder –político, económico, religioso y militar– se encuentran, exclu- siva o mayoritariamente en manos de varones” (Osborne, 2009). 7 Nuestra intención no es ignorar las diferenciaciones a lo interno de cada país, sin embargo, para este análisis no abarcaremos estas categorías. En un contexto del subsdesarrollo, cuál es el margen, la posibilidad de que estas muje- res piensen o realicen lo que Beck caracteriza como la reflexividad en el rol, es decir, cuando los sujetos se liberan de las adjudicaciones tra- dicionales impuestas por el orden sexo-género.

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