Derechos Humanos / Anuario 2015
96 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 La idea de que la participación femenina en los mercados dé la clave de la liberación ya ha sido debatida, justamente porque al no cambiar las condiciones estructurales del trabajo asalariado y de la división del trabajo, las mujeres que participan del mercado formal mayoritariamente asumen las tareas de reproducción social. Todos los días, ellas corren a las maquilas y luego corren de vuelta a casa, des- pués de una jornada que tiende a superar las 50 horas semanales. En las fábricas están atadas a las máquinas que producen ganchos, za- patos, cinturones de seguridad, televisores, computa- doras, repuestos de automóviles, instrumentos quirúr- gicos, etc.; el control del tiempo influye generalmente en prohibiciones como ir al baño provocando muchas veces daños en la salud. 9 En la casa, casi siempre tie- nen que ocuparse de las tareas reproductivas; cuidar a los hijos/as y otros parientes, y preparar lo necesario para garantizar la venta de la fuerza de trabajo. Coci- nan, limpian, lavan y realizan todas las actividades que tradicionalmente constituyen el rol de las mujeres. Juárez se caracteriza por ser una ciudad de paso, generalmente son los varones quienes cruzan la frontera para procurar un mejor nivel de vida para ellos y sus familias; en el proceso los roles tradicionales se trastocan sin que esto sea resultado de alguna negociación; 10 las transformaciones en el con- tenido del género atienden más a condiciones estructurales que a las de la voluntad individual. Difícilmente podemos argumentar que la transformación deviene de una “oportunidad de decidir” o –como diría Beck– de una liberación de las adjudicaciones tradicionales de género mediadas por la negociación. En Juárez son las hermanas, las esposas o las hijas las que tra- bajan y son ellas las que, al concluir la jornada laboral, tienen los recursos económicos. Este hecho hiere y trastoca la tradicional for- ma patriarcal de ejercer el poder, derivado de diversas transforma- ciones simbólicas y materiales. Por ejemplo: la mutación en el rol de proveedor que en el pasado era dominio exclusivo del varón. Las mujeres han ocupado espacios laborales y sociales, como las fábricas y los bares, que tradicionalmente correspondían sólo a los varones. Estas modificaciones espaciales y simbólicas en una so- ciedad patriarcal no son fácilmente asimilables. Tienden a asumirse como una afrenta, un peligro para el status del orden, convirtiéndo- se en frustración y enojo. La violencia hacia las mujeres aparece, entonces, como una medida de disciplinamiento, una medida resti- tutiva del orden patriarcal. 9 El trabajo de las mujeres en la maquila y sus efectos sociales y culturales, sus costos en términos de salud y violencia han sido documentados por estudiosos como Enri- que de la Garza Toledo. 10 El término “negociación” se acuña para cuando los individuos inmersos se encuen- tren en igualdad de condiciones, lo que garantizaría un justo acuerdo final. Para una justa negociación se implica la equidad de género y esta carencia es una de las carac- terísticas más acentuadas en las sociedades “subdesarrolladas”. Juárez se caracteriza por ser una ciudad de paso, generalmente son los varones quienes cruzan la frontera para procurar un mejor nivel de vida para ellos y sus familias; en el proceso los roles tradicionales se trastocan sin que esto sea resultado de alguna negociación.
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