Derechos Humanos / Anuario 2015
106 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 En perspectiva histórica, la protesta se rela- ciona con el carácter democrático de las sociedades al permitir la discusión sobre cuestiones de interés público. Además, per- mite la crítica al desempeño gubernamental, la exigencia de rendición de cuentas y las ex- presiones de disenso o contramayoritarias. no obedece a una situación de determinación fatal de la historia ni a una teleología del orden natural, sino a factores concretos de acu- mulación de riqueza, y de una política antidemocrática dirigida a la realización de reducidos intereses de élite. 6 De esta forma, nuestra institucionalidad se construye con base en la desigualdad estructural que, para mantenerse vigente, requiere desarrollar formas múltiples de dominación. Desde el campo ideo- lógico se construye un discurso de ciudadanía iguali- taria que oculta la condición de clase, la pertenencia ética, el género o las identidades. La desigualdad y la violencia que subyacen en ella se difuminan y se invi- sibilizan las necesidades de los grupos sociales y sus capacidades diferenciadas de relación e incidencia con los actores políticos y el aparato de Estado. Además, cuando se cuestiona por qué suelen ser los grupos sociales más marginados aquellos que em- plean la protesta social, se ignora que son precisamente ellos los que se encuentran en mayor condición de vulnerabilidad, víctimas de distintas violencias y con menores capaci- dades de defensa y de utilización de los canales formales institucionales para elevar demandas a los poderes públicos, quienes no tienen grupos especializados en cabildeo, capacidad económica para acceder a los medios de comunicación, o sus demandas no son relevantes por no formar parte de los grupos y de las agendas dominantes. Pasado y presente de la protesta social en América Latina La protesta social es un fenómeno complejo. Es una cuestión jurídi- ca, pero, al mismo tiempo es acción política. Es la “actuación colec- tiva de un grupo social que mediante distintas acciones formula una demanda al Estado o reivindica sus derechos frente a éste”. Es el resultado de fuerzas sociales en movimiento que desde una actua- ción política constituyen un “mecanismo democrático y participativo de exigencia y defensa de derechos” (Hernández, 2013). En perspectiva histórica, la protesta se relaciona con el carácter democrático de las sociedades al permitir la discusión sobre cues- tiones de interés público. Además, permite la crítica al desempeño gubernamental, la exigencia de rendición de cuentas y las expresio- nes de disenso o contramayoritarias. La protesta también tiene un contenido jurídico que le permite fun- cionar como mecanismo de autotutela que utiliza vías directas para la defensa de derechos. La protesta ha derivado en conquistas sociales, muchas de las cuales han adquirido tras la movilización, un estatus 6 Aunque la condición dependiente (en múltiples acepciones de la dependencia) de Nuestra América se encuentra relacionada con la historia de los centros imperiales, no im- plica la existencia de procesos históricos paralelos o estadios diferenciados como lo pos- tula una visión positivista o el desarrollismo, por el contrario, la condición dependiente es parte del mismo proceso histórico que lleva a otras regiones a constituirse como centros.
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