Derechos Humanos / Anuario 2015
DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 115 La autonomía se enmarca en el tema del poder como algo por construir y defender, pues no existe plenamente. Desde la perspectiva feminista la autonomía tiene como principio filosófico: la libertad definida a partir de la experiencia de cada mujer. Sin importar el ámbito, ya sea público o privado, Castillo (2011) describe cómo la mujer sirve para algo diferente a sí misma: si ayuda a vender, la mujer puede vender todo tipo de cosas, y no sólo bienes de consumo, productos, servicios; o bien puede ser la encarnación de una dificultad, la solución de un problema. Lagarde (1997) considera la autonomía como una parte de la estrategia de la lucha de las mujeres y de algunos hombres convencidos de la democracia de género. Así, la autonomía se enmarca en el tema del poder como algo por construir y defender, pues no existe plenamente. Desde la perspectiva feminista la autonomía tiene como principio filosófico: la libertad definida a partir de la experiencia de cada mujer. Derechos humanos para todos Libertad, igualdad y fraternidad, los fundamentos de los Derechos del Hombre en 1789 –signos de la democracia moderna y de la emergencia de la ciudadanía como cualidad potencialmente univer- sal–, siglo y medio después continúan mostrando su insuficiencia; y gracias a Eleonor Roosevelt 4 se reformulan con el nombre de Dere- chos Humanos, haciendo evidente que el concepto anterior excluía a la mujer (Lagarde, 1996). A pesar de este esfuerzo en concreto y de otros en general, la De- claración de los Derechos Humanos, consecuencia del triunfo de la Revolución francesa, continúa generando discusiones interesantes. Por un lado, el debate político internacional se desarrolló dentro del contexto de lucha ideológica entre las superpotencias de la Guerra Fría. Hasta 1989 e incluso después, estos debates se caracterizaron por usar estereotipos rudimentarios y monolíticos en ambos campos y por una retórica que servía a sus propios intereses, alimentada por el miedo y la hostilidad mutua. En estos debates, cada parte pretendía asumir el liderazgo moral en lugar de buscar maneras de escucharse o de aprender el uno del otro (Eade, 1998). En palabras de Eade (1998), una visión bipolar del mundo requie- re y fomenta el uso de falsas dicotomías y la falta de honestidad intelectual. Y por otro lado, la elaboración de los derechos humanos se ha hecho bajo la visión predominante, la visión androcéntrica, la cual no garantiza la satisfacción de las necesidades de las mujeres de la misma manera que la de los hombres. 5 4 Eleanor Roosevelt fue delegada de Naciones Unidas entre 1946 y 1952, y junto con Hansa Mehta pugnaron para que se modificara el artículo primero de la redacción original de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que decía: “todos los hombres nacen iguales” por: “todos los seres humanos nacen libres e iguales”. 5 Blagojevic, en Жунић , afirma que existe una diferencia en la aplicación de los derechos fundamentales en todas las sociedades a favor de los hombres en, al menos, uno de los siguientes aspectos: 1. El área laboral, 2. El área de socialización y educación, 3. La ocu- pación, 4. La creatividad y 5. La familia. Todo ello por una serie de mecanismos que afectan cuantitativa y cualitativamente en la degradación de la mujer y de su posición en la socie- dad. Ésta es una inhibición sistemática de sus derechos que dificulta el empoderamiento.
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