Derechos Humanos / Anuario 2015
DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 125 La violencia es resultado, precisamente, del tipo de relación que construimos. Es impor- tante distinguir entre violencia y agresión. La violencia remite a un componente estructural, más allá de la agresión inter- personal. En primer lugar debemos entender que vivimos en una sociedad patriarcal. El patriarcado constituye la base estructural en la que se fundamentan todos aquellos tipos de violencia “de género” (Guerra, 2011) y se define como “las distintas modalidades de poder y legi- timidad [que se dan] a los varones en general más allá de que no pertenezcan al poder social y/o económico” (Fernández, 2012). Una definición más clara la da Longman (2006), cuando afirma que [..] es un sistema de valores muy particular, que no sólo exige que los hombres se casen, sino que, además, lo hagan con una mujer de buena posición […] sirve para mantener altas las tasas de natalidad […] mientras que también maximiza las inversiones de los padres en sus hijos. Hasta ahora ninguna civilización avanzada ha aprendido a sobrevivir sin este problema (Longman, 2006). Del patriarcado se derivan los roles de género y en general las expectativas de los miembros (hombres y mujeres) de una sociedad. Se espera que las mujeres se casen y tengan hijos (pues sólo los hijos legítimos concebidos en el matrimonio son reconocidos por el padre y los ilegítimos carecen del linaje familiar [ídem]). Este sistema es el fundamento de la familia que continúa siendo uno de los entes sociales de mayor importancia en la sociedad latinoamericana (Kuz- nesof en Spicer-Escalante, 2001). Vivimos en un sistema en donde: “El cuerpo feme- nino es un espacio estratégico, lugar de ejercicio del bio-poder, y está sujeto a un ejercicio continuo de obje- tivación y control por parte de los discursos” (Mayorga, 2009). Por tanto, un resultado es el control que los hom- bres ejercen sobre las mujeres y, aunque varía en sus manifestaciones, no deja de ser dominante y creador de relaciones asimétricas que generan violencia. La violencia es resultado, precisamente, del tipo de relación que construimos. Es importante distinguir entre violencia y agresión. La violencia remite a un componente estructural, más allá de la agresión interpersonal, y si bien podemos aceptar que la agresividad forma parte de la condición humana, su exaltación en forma de violencia es producto de una construcción cultural (Guerra, 2015). Es necesario pues examinar la violencia “como hecho social más que como proceso de relaciones personales” (Alberdi en Guerra, 2015). Desde la teoría feminista se ha criticado el concepto de género y el de violencia de género. Se ha propuesto realizar estudio de violen- cia por razón de sexo debido a la multiplicidad de contenidos que entraña la palabra “género” (Arranz Lozano, 2015). En cualquier caso encontramos que el feminicidio tiene tres componentes (Sánchez en Montiel Merino, 2014): 1. Extrema crueldad 2. Las víctimas son siempre mujeres y son víctimas por ser mujeres 3. La impunidad.
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