Derechos Humanos / Anuario 2015
16 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 El miedo a la violación de las mujeres supone su aceptación de la protección masculina y produce el temor a liberarse de la protección cuando se vuelve opresiva. También produce la obediencia al mandato del trabajo no pagado de producción y reproducción de la fuerza de trabajo. sea en términos de la mayor violabilidad de las mujeres de los gru- pos humanos jerarquizados como vencidos o inferiores. Para Hobbes, el terror hacía brotar imaginaciones, ficciones que con- ducían a los seres humanos a pensamientos de sumisión: el poder como violencia producía “esa cosa” –que él identifica con la guerra, pero que según Coleman y Segato (2007: 135) es la violación– que es “un poder común cuya función es mantenerlos en un estado de miedo y dirigir sus acciones hacia el beneficio común”. 6 La función imperativa del miedo implica el autoritarismo de la ley y de la moral; quien des- obedece debe ser reconducido a la razón mediante una intimidación. El miedo a la violación de las mujeres supo- ne su aceptación de la protección masculina y produce el temor a liberarse de la protección cuando se vuelve opresiva. También produce la obediencia al mandato del trabajo no pagado de producción y reproducción de la fuerza de trabajo. 7 La violación promueve, por lo tanto, el espacio de la no libertad, entendida como falta de auto- nomía personal y de grupo sexual. En el momento actual, ¿qué significa para la libera- ción femenina el recrudecimiento de las violencias políticas, en particu- lar las guerras –de todo tipo, declaradas y no, de país a país, civiles y entre sociedad y formas delincuenciales– 8 que cada vez más se llevan 6 En relación con el miedo como fundamentación del Estado en Hobbes, cfr. a Carlo Ginzburg, “Miedo, reverencia, terror: releer a Hobbes hoy”, en Miedo, reverencia, terror. Cinco ensayos de iconografía política , Contrahistorias, México, 2014. 7 En “Conversaciones con Silvia Federici por Gladys Tzul” (2015), Silvia sostiene que: “El matrimonio es un sistema fundamentalmente laboral, es el medio por el cual el capitalismo hace trabajar a las mujeres para que reproduzcan su fuerza de trabajo obrero. El salario es la medida para conformar la familia, porque es ahí donde se obliga a las mujeres a reproducir trabajadores. Yo creo que cuando se ve esto se comprende por qué se puede hablar de un patriarcado del salario, porque el salario toma el trabajo de la mujer y también la controla a ella. El hombre se convierte en el delegado, porque el capital y el Estado delegan en el trabajador el poder de controlar y golpear a las mujeres si no cumplen con esa función. Así como los señores que dominaban las plantaciones tenían a los supervisores que controlaban el trabajo de los empleados, se puede decir que los hombres controlan a las mujeres [...] Todo esto se hace invisible por lo que se llama amor. El capitalismo también se ha apropiado y ha manipulado la búsqueda de amor, de afectividad y de solidaridad entre todos los seres humanos; lo han deformado, usándolo como una medida para extraer trabajo no pagado. Por eso yo escribí: ‘Eso que llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado’’’. 8 Voy a nombrar “guerras” a todos los conflictos armados, pues se trata de batallas y agresiones libradas entre estados soberanos, grupos poblacionales de un mismo país, agresiones sistemáticas contra la población desarmada por grupos armados (delincuenciales, policiales, militares y paramilitares), miembros de familias enfrenta- das al margen de la ley y el control estatal, que se desarrollan mediante la destrucción sistemática de las personas (mujeres, infantes, personas ancianas, hombres) y los bienes de quien es definido –para legitimar la agresión– como “enemigo”. Toda guerra tiene un propósito: imponer condiciones a quien es derrotado. ¿Qué propósito tiene violentar a la población civil? Se estima que el 90% de las víctimas de guerra están entre los civiles de a pie, la mayoría de ellos mujeres y niñas/os. En la actualidad, ningún conflicto armado en América ha sido declarado una guerra, no obstante el impacto de la violencia delincuencial, policiaca, estatal o de grupos económicos que tienden a la desestabilización de las economías planeadas para las mujeres –civiles o combatientes en los grupos armados– reviste la constante de la tortura por violación si cae en manos “enemigas”.
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