Derechos Humanos / Anuario 2015

DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 161 El sujeto indígena generizado no es una esen- cia ligada a la supuesta inmutabilidad de la ancestralidad y tampoco de la aculturación totalitaria de Occidente, sino producto de la subjetivación histórica dada en contextos de conflicto, negociación y resignificación de sus sistemas simbólicos y prácticas culturales. y permanencia, como movimiento revolucionario antipatriarcal, en Occidente. Los postulados aludidos también ayudan a argumentar la necesidad de legitimar al feminismo indígena como un movimiento social existente y capaz de superar el imaginario que visualiza a las mujeres como las principales afectadas, en las que no pocas veces se les encajona en un estatus de victimización insuperable, y a los varones como seres perversos y únicos beneficiarios del orden patriarcal. También se descubre que el discurso de la descolonización del feminismo tiene que alejarse de las tentaciones de esencializar lo indígena y proponer elementos para la transformación de la verticalidad de las relaciones interculturales, patriarcales y heterosexistas. Esas expectativas se han concebido por diversos grupos que comulgan con la propuesta discursiva de descolonización del feminismo y del reconocimiento del feminismo indígena, aún disperso. Ambos podrían ser vistos como una estrategia que, entre otros fines e intereses, estaría buscando el reconocimiento del sujeto indígena generizado. Esto implicaría revelar la condición y posición de género de mujeres y hombres que se asumen indígenas, sus amarres con las inequidades, de profunda naturalización dada la huella viva colonialista, fenómeno que Dussel (2005) identifica como parte del despliegue del Sistema-mundo Occidental, y las resiliencias de costumbres patriarcales prehispánicas. Es necesario reconocer que dichas huellas y las miradas sesgadas de género sobre los pueblos indígenas han servido como blindaje contra todo intento de reflexión, crítica o de acompañamiento en los procesos de transformación. Por tanto, entender los alcances del discurso descolonialista del feminismo contribuye a hacer más patente la necesidad de que la categoría de género sea aplicada como perspectiva relacionada a otras, como sería el caso de la etnia, la generación y la posición o estatus social. De esta forma se reconocerá que el sujeto indígena generizado no es una esencia ligada a la supuesta inmutabilidad de la ancestralidad y tampoco de la aculturación totalitaria de Occidente, sino producto de la subjetivación histórica dada en contextos de conflicto, negociación y resignificación de sus sistemas simbólicos y prácticas culturales (Martínez, 2002). Redescubrir la plataforma discursiva del feminismo en general, y en particular del latinoamericano e indígena, a través de la propuesta de la descolonización y de sus posicionamientos epistémicos, teóricos, metodológicos y políticos, permite superar la idea reduccionista, explícitamente enfocada en universalizar lo masculino y lo femenino como fenómenos naturales y únicos campos simbólicos de construcción del ser hombre o mujer bajo la hegemonía masculina. Esa concepción se funda en la idea binaria de la existencia de sólo dos géneros, de la preeminencia heterosexista y de la esencialización de la dominación masculina (Bourdieu, 2007). Por tanto, se deja ver que la iniciativa de la descolonización del feminismo le permite a este movimiento, en Occidente, recuperarse y

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