Derechos Humanos / Anuario 2015

168 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 como Martínez (2002), los sistemas simbólicos in- dígenas se han resignificado, expresando diver- sos fenómenos que se alejan o se acercan a las propuestas de criollización y mestizaje. Dado que la negociación de las identidades étnicas se da en un contexto de colonización donde la cultura colonizante se yergue hegemónica, y las culturas originarias son posicionadas de forma subordina- da, es necesario considerar, según García Canclini (1989), que a través de las relaciones interculturales de grupos culturalmente diferenciados, estos ejecu- tan diversas estrategias de sobrevivencia simbólica, logrando así la resignificación de lo indígena. En este sentido es fundamental valorar y enten- der los diversos procesos de descolonización de los pueblos originarios, tales como el reconocimien- to de las “modernidades indígenas”, cuestión que plantea conocer en las cosmovisiones originarias, los preceptos, pensamientos y acciones respecto al ser y deber ser del sujeto indígena (Pitarch y Orobitg, 2012). La entrada del concepto de “modernidades indígenas” pone de manifiesto la descentralización de la modernidad occidental; propone reconocer otros razonamientos sobre el sujeto humano. En las especificidades de la descolonización del feminismo se propone que las mujeres indíge- nas sean pensadas desde sus cuerpos y sus ro- les, donde pesa el orden de género que impactan materialmente las representaciones corporales, de sus aspiraciones y pertenencias. Otro aspecto a considerar, como lo señalan autores como Morin (1990), es la necesidad de repensar los posicio- namientos epistemológicos en la comprensión del sujeto humano, en tanto sujeto complejo y diverso. En ese proceso de aprehensión se requiere, como lo propone de Sousa Santos (2009), recuperar los saberes y puntos de vista de las sociedades colo- nizadas desde lo que él llama una “epistemología del Sur”. En este sentido, cabe preguntarse qué retos enfrenta la academia y la lucha feminista, en tanto espacios donde se ejercita la crítica al orden establecido del patriarcado, el heterosexismo y el capitalismo, para exigir y gestionar la formulación y gestión de estrategias en los cambios y transfor- maciones de estos paradigmas. Estos paradigmas que se entrelazan para cons- truir las subjetividades de las y los sujetos, también definen posiciones en las estructuras sociales, cons- truidas por clase, etnia, género, generación, región y naciones. Por ello, para entender la subjetivación del sujeto indígena es fundamental partir de ese en- tramado; de los condicionamientos históricos de la colonización no sólo en un sentido económico, sino sobre todo cultural y en concreto del trastrocamiento de los sistemas de género y etnia de donde se ama- rra la etnicización y generización de dicho sujeto. Por ejemplo, Suárez Navaz y Hernández Cas- tillo (2008) señalan la necesidad de que la docu- mentación feminista descolonizante requiere partir de recuperar la historia personal y geopolítica de las mujeres indígenas. Además de considerar la movilidad migratoria de hombres y mujeres, como fenómeno transhistórico, también hay que hacerlo con la emergencia del Estado-nación, sus fronte- ras internas y externas, así como las delimitaciones económicas, políticas y culturales enfatizadas por la globalización. Estos fenómenos imprimen, en la historia personal y colectiva de hombres y mujeres indígenas, condiciones de marginación, discrimi- nación y empobrecimiento, por lo que son centra- les para aterrizar las aspiraciones de un discurso feminista postcolonial que puede verse como un medio para pensar, imaginar y cristalizar paradig- mas de vida diferenciados al orden convencional. Aunque son las mujeres, niños(as) y ancianos(as) quienes sufren las consecuencias más severas de esos condicionamientos, es sumamente necesario que los paradigmas gestionados desde el feminis- mo superen el propio sesgo de género que ha in- visibilizado a las mujeres, afrontando el reto de la inclusión de los hombres, pese a su pesadez para involucrarse en los cambios de los sistemas simbó- licos, estructuras y relaciones de género. ES SUMAMENTE NECESARIOQUE LOS PARADIGMAS GESTIONADOS DESDE EL FEMINISMO SUPEREN EL PROPIO SESGO DE GÉNERO QUE HA INVISIBILIZADO A LAS MUJERES, AFRONTANDO EL RETO DE LA INCLUSIÓN DE LOS HOMBRES, PESE A SU PESADEZ PARA INVOLUCRARSE EN LOS CAMBIOS DE LOS SISTEMAS SIMBÓLICOS.

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