Derechos Humanos / Anuario 2015
DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 21 de trata y comercialización de lo que estos cuerpos puedan ofrecer, hasta el último límite. A pesar de todas las victorias en el campo del Estado y de la multiplicación de leyes y políticas públicas de protección para las mu- jeres, su vulnerabilidad frente a la violencia ha aumentado, especialmente la ocupación depredadora de los cuerpos femeninos o feminizados en el contexto de las nuevas guerras (Segato, 2015: 4). La policía mexicana viola a las mujeres que se manifiestan contra la impunidad que gozan los delincuentes que las matan; el Estado bra- sileño no actúa contra las redes de tráfico de mujeres y niñas para el trabajo esclavo; la represión racista contra las mujeres de los pueblos originarios pasa por la violación, el rapto y la esterilización forzada. En 2003, al entrevistarse con presos por violación en una cárcel de Brasilia, Rita Laura Segato llegó a la conclusión de que el viola- dor es un hombre cualquiera que ha captado una información difusa sobre las mujeres, sobre la moral y sobre el castigo. No es un psicópata, es un hijo, padre, transeúnte que castiga o se venga de que una mujer se encuentre físicamente lejos de la protección activa de otro hom- bre. Es un hombre que responde a la construcción de los géneros sexuales que se desprende del primer contrato sexual, el que hace de la violación el crimen que funda la ley. Es un hombre genérico que actúa “contra una mujer genérica que salió de su lugar, esto es, de su posición subordinada y ostensiblemente tu- telada en un sistema de estatus” (Segato, 2003: 31). En 2015, la misma Laura considera a la violación como una práctica de guerra sin fin, consonante con una economía de mercado global, la inestabilidad política, la decadencia de la democracia, el fin de una legalidad no discrecional. ¿Un hombre normal es el perfecto soldado de las nuevas guerras, el que depreda los cuerpos femeninos porque no hay Estado que los defienda? La pregunta no es retórica. Memorias de las mujeres: el colectivo Bordando Feminicidios Las mujeres y los hombres que bordan en pañuelos la memoria de los nombres y las vidas de mujeres truncadas por cualquier tipo de asesino (maridos, policías, narcotraficantes, soldados, paramilitares, delincuentes comunes, compradores de sexo extremo, novios, se- cuestradores, etcétera) están hoy bordando un archivo para que la historia de las mujeres no pueda ser destruida una vez más por los mecanismos de borramiento de las diferencias entre pueblos y de la libertad de las mujeres. Bordando Feminicidios es un colectivo que se desprende del colectivo de colectivos que dio vida al movimiento de Bordando por la Paz en México (y en otros países en solidaridad con México), de 2012 a la actualidad. Bordando Feminicidios tiene claro que el asesinato, violación, se- cuestro, tortura y desprecio por los cadáveres de las mujeres res- ponde a un reacomodo del propio patriarcado, por ello utiliza un arte Bordando Feminicidios es un colectivo que se desprende del colectivo de colectivos que dio vida al movimiento de Bordando por la Paz en México (y en otros países en solidaridad con México), de 2012 a la actualidad.
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