Derechos Humanos / Anuario 2015

24 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 El estudio de los casos concretos de la rea- lidad cotidiana de las mujeres en Nues- tramérica sirve para leer los contextos de guerra al que nos lleva el pacto sexual que se sostiene en el terror a la violación para robar nuestro trabajo. correcto o aséptico”, como dice la abogada guatemalteca Andrea Diez, para que las mujeres nos involucremos en una red discursiva o en una práctica política feminista sobre la sexualidad. En particular, si nos asu- mimos como personas con una mirada crítica ante las violaciones y tor- turas sexuales o como defensoras de los derechos de las mujeres ante estos crímenes de lesa humanidad, no debemos creer que sea posible hablar de temas sexuales guardando nuestro propio sexo y sexualidad en el bolsillo para trabajar sobre la se- xualidad de otras. Cuando hace treinta años, al realizar mi tesis de doctorado, estudiaba las transformaciones de las conductas femeninas impulsadas por el conflicto so- ciomilitar en El Salvador, caí en la cuenta de que la gue- rra no desaparece el tiempo-espacio cotidiano, porque refuerza la masculinidad del derecho. En la guerra las mujeres no pueden hacerse sujetos de su vida política y tampoco adquieren poder, ni siquiera cuando asumen niveles de man- do, únicamente se masculinizan. Como lo expresan los estudios de Agnes Heller (1990: 353-97), la cotidianidad no se capta mediante el análisis empírico porque se distingue de la eternización ahistórica de la vida, ya que se vincula con la reivindicación de un cuerpo a defender como el propio territorio, con el cual y sobre el cual se ejerce el respeto y se construyen las relaciones con la libertad. Una idea que tres décadas después abarcaría Lorena Cabnal. La vida cotidiana es realización, es espacio de transformación y es el lugar donde leer la realidad. La importancia de la revisión de los pactos sociales mediante el diálogo entre mujeres que han sido diferenciadas por sus lenguas, economías, lugares en el sistema de trabajo y de representación, estudios y protección legal sin ejercer jerarquías implica visualizar procesos de liberación del sistema de género, acabar con las jerar- quías racistas, de clase y de condición física que el contrato sexual ha elaborado para mantenerlas separadas entre sí. El estudio de los casos concretos de la realidad cotidiana de las mujeres en Nuestramérica sirve para leer los contextos de guerra al que nos lleva el pacto sexual que se sostiene en el terror a la violación para robar nuestro trabajo. La guerra es un espacio-tiempo donde se exacerban prácticas cotidianas que la cultura patriarcal normaliza: la guerra no inventa las violaciones; no inaugura los feminicidios; no silencia que la vida, la dignidad y la libertad de las mujeres no forman parte de las causas de un levantamiento social, no son reivindicaciones precisas de los movimientos de liberación ni de los idearios revolucio- narios. La guerra es cotidianidad exacerbada, nada más. En Tejidos que lleva el alma. Memoria de las mujeres mayas so- brevivientes de violación sexual durante el conflicto armado , una in- vestigación participativa y horizontal con mayas queqchies, mam, chuj y kaqchikeles, coordinada por Patricia Castañeda y Amandine Fulchiron (2009), junto con el Equipo de Estudios Comunitarios y Ac- ción Psicosocial y la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, se lee cómo las violaciones se inscriben dentro de la normalidad, pues en toda cultura patriarcal los hombres consideran tener derecho a

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