Derechos Humanos / Anuario 2015
DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 81 y el abuso. En la negación reside el valor filosófi- co que decantará en su función liberadora. Tanto duda como negación posibilitan la labor crítica de la filosofía, y la establecen como algo creativo y práctico. Conocimiento y realidad Existe en el ser humano un impulso por el cono- cimiento de su realidad, el cual, de acuerdo con Ellacuría, se presenta incluso como algo natural, se manifiesta en un querer saber . Éste entiende la filosofía “como un saber crítico y operativo [que se realiza] con afán de servicio, con desprendimiento y libertad [y que pone] en ello la vida hasta las últi- mas consecuencias” (Ellacuría, 2001:119). No olvidemos que, según Ellacuría, la filosofía se convierte en un instrumental teórico válido al demostrar su capacidad de crítica, acercamiento a la realidad, pertinencia para con su tiempo y crea- tividad. Esto igual implica que la filosofía, como amante de la verdad, entiende que “la verdad no se encuentra tan sólo, se hace también” (Ellacuría, 1999: 23). Y se hace desde los parámetros de justicia, análisis histórico y rigurosidad crítica pertinentes. La filosofía debe sobrepasar los límites, romper- los, salirse de ellos y escapar a lo determinado, con la precaución de no caer en la evasión de la realidad o la alienación. Debe evitar hacer sinéc- doque en la realidad, es decir, no tomar una parte por el todo o lo relativo por absoluto; menos aún si proviene de una ideología ajena, que no responde a la realidad situada que se experimenta. Entonces, la filosofía debe ser un sistema expli- cativo de lo real que se aproxime precisamente a la realidad y que lo haga de manera creativa: otra de las capacidades de la filosofía. La filosofía, por tanto, es crítica de la realidad, pero también creati- va, creadora de ésta. Función liberadora de la filosofía La filosofía de Ignacio Ellacuría es una filosofía de la liberación. Esto quiere decir que, en primer lu- gar, critica la concepción tradicional de que el co- nocimiento y la filosofía surgieron y sólo fueron po- sibles en los centros de poder. En segundo lugar, reafirma el lugar de las periferias, los excluidos, en sus propios procesos de pensamiento. Esta filosofía sirve a la liberación por su ca- rácter crítico y creativo. Logra crear nuevos refe- rentes y formas de concebir la vida humana, sus valores y costumbres. Parte de un lugar distinto, alternativo, otro, y busca incluir y resignificar las formas en que se construye el mundo y la reali- dad. Pensar de manera distinta, original, propia. Pensar por nosotros mismos, de manera diferen- te, crea un ambiente plural y fresco, donde son posibles otras formas de relación y convivencia. El pensamiento hegemónico, homogeneizante, únicamente contribuye a la perpetuación de la dominación y la opresión. Esta crítica la hará Ella- curía al decir que “sólo ‘piensan’ lo mismo los que en realidad no piensan”. Más allá del determinismo, el pensamiento existe como posibilidad de emancipación. Es cierto que los condicionamientos a los que está sujeto son diversos, múltiples y complejos. Pero es precisamente el carácter mismo del pensa- miento el que da la condición de posibilidad de liberarse. El proceso comienza con acercarnos y hacer consideraciones críticas de todo lo im- puesto o supuestamente real. Después de esta crítica viene la racionalización y de ahí la libera- ción, que emana de una forma de pensamiento distinto, diferente, propio. El fin de la filosofía de la liberación va de la mano de la politización y la humanización, y la politización, en relación con la preocupación por los procesos políticos y sociales, lo hace del contexto que se vive, en cuanto a lucha por la ciu- dad, los ciudadanos, y su justo cauce. Esto igual implica una consciencia. Como mencionamos, existe el peligro latente de la deshumanización y el enmascaramiento. Se trata entonces de alcanzar una humanización que busque identidad, digni- dad, justicia y nuevos valores y referentes propios, que vayan más allá de los prejuicios que sólo llevan a la ignorancia. Por consiguiente, afirmamos que la pretensión de la filosofía es ser la condición de posibilidad para que la humanidad entera se conozca, se sepa, se realice y se libere. Esta liberación viene con la verdad, esa verdad que en el evangelio, mencionado por Ellacuría, se expresa como: “La verdad los hará libres”. La filosofía busca esta verdad, que es piedra angular para la transfor- mación del hombre y los pueblos.
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