Derechos Humanos / Anuario 2015
DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 85 para probar la falsedad de las hipótesis. Las inves- tigaciones se realizan en escenarios más naturales reuniendo información más situacional. Mencionamos estos dos paradigmas, que po- drían verse como parientes y contrarios al cons- tructivista y a la teoría crítica, porque consideramos que las diferencias entre ellos no son absolutas, pero para fines analíticos conviene hacer la distin- ción en términos casi excluyentes. El constructivismo postula que las realidades son construcciones mentales múltiples e intangi- bles de naturaleza social, local y específica; su forma y contenido dependen de las personas o grupos que sostienen esas construcciones. El investigador y el objeto de investigación están vinculados interactivamente; su metodología her- menéutica/dialéctica tiene como objetivo la re- construcción de construcciones previas. Guba y Lincoln (2000) afirman que el feminismo es un paradigma perteneciente a la teoría crítica, un paradigma mayor y, por lo tanto, ahondaremos en él un poco más. La teoría crítica como paradigma Según Frankenberg (2011) la teoría crítica como tal se refiere a la Frankfurter Schule (Escuela de Frank- furt) originada en la década de los veinte del siglo pasado, bajo la dirección del filósofo Horkheimer. Sus miembros se encontraban inmersos en la tra- dición de la teoría marxista, y partían del supuesto de que tanto los objetos observados como los su- jetos observadores de la ciencia están constituidos socialmente y, por ende, deben ser analizados e interpretados dentro de su contexto sociohistórico. Criticaron e identificaron mecanismos, estructuras y relaciones que impiden al ser humano desarrollar su potencial. Desde esta perspectiva transformati- va, algunos críticos denuncian las necesidades, in- tereses y el desamparo de los grupos marginados y las sociedades excluidas del discurso dominante. En el terreno propiamente de la investigación, la teoría crítica es un término amplio que denota una serie de paradigmas alternativos o posiciones ideológicas (Guba y Lincoln, 2000), cuyos temas centrales son los problemas histórico/sociales de la dominación, la enajenación, las luchas sociales (Álvarez-Gayou, 2003). Entre los paradigmas alterna- tivos se encuentran el neomarxismo, el materialismo, así como, ya habíamos mencionado, el feminismo. Los feminismos descoloniales como paradigma Los feminismos descoloniales se caracterizan por un ejercicio constante de apertura frente a hechos que llaman a la reflexión continua, por una críti- ca de sí mismos que surge de la práctica y que proviene de temporalidades profundas que con- forman a los sujetos (Millán, 2014). Este enfoque constituye un paradigma por las razones que a continuación mencionaremos. Queremos aclarar que lo hacemos corriendo el riesgo de simplificar esta mirada en construcción y en el entendido de que los elementos, a partir de los cuales se hace la elucidación, se encuentran imbricados: Ontología. Ofrece una forma particular de ver el mundo, o más bien “otro mundo” en el que coe- xisten cosmovisiones occidentales, pero también mesoamericanas y amerindias. Se discute cómo elaborar un pensamiento propio que acepte con- ceptos y teorías preexistentes, pero que permita pensar lo nuevo, desde nuestras localidades y es- pacios sociales de acción y de investigación (Mi- llán, 2014). No hay “una realidad” o una sola forma de ver la “realidad”, sino que coexisten realidades en un tiempo que no es lineal ni unidireccional Epistemología . Se refleja en la descolonización, proceso central de esta mirada, el cual implica el cuestionamiento de la colonialidad que pone en evi- dencia la violencia epistémica que se genera desde el momento de laConquista y de la colonización (Hernán- dez et al., 2014). Las temporalidades que conforman a los sujetos se relacionan con horizontes epistémicos negados, con la naturalización de poderes concate- nados que dan lugar a estructuras de pensamiento que son interiorizadas en nuestras subjetividades y que producen una invisibilización del otro como suje- to pleno, activo y con potencial político. La “teoría” se encuentra anclada en el cuerpo y en la materia que forma un conjunto fluido con la naturaleza y con todos los seres que la integran (Marcos, 2014) Métodología. Lo anterior conduce a una manera distinta de relacionarse con los sujetos en una in- vestigación de tipo participativa, más incluyente y dialógica, y a técnicas que colocan como protago- nistas a los propios sujetos. Por ejemplo, la oralidad, que no es la historia oral, sino que se refiere a las
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