Derechos Humanos / Anuario 2015

86 DERECHOS HUMANOS ANUARIO 2015 Podemos afirmar que existe un/a racismo/ violencia epistémico/a que denota que los conocimientos producidos por los sujetos occidentales “de este lado de la línea” o la “zona del ser”, son considerados como supe- riores a los conocimientos producidos por los sujetos no-occidentales localizados en el “otro lado de la línea” o en la “zona del no-ser”. formas orales de transmisión de tradiciones en los mundos indígenas y la expresión de un estado mental diferente de la subjetividad alfabética, por lo que el investigador debe aprender o aprehender su propia subjeti- vidad alfabetizada y cultivar una postura de autocuestionamiento (ídem). La teoría crítica: un paradigma “de este lado de la línea” Santos (2009) asegura que el pensamiento occidental moderno es un pensamiento abismal, y consiste en un sistema de distinciones visibles e invisibles. Estas últimas dividen la realidad social en dos universos: el universo de “este lado de la línea” y el universo del “otro lado de la línea”. El “otro lado de la línea” des- aparece como realidad, se convierte en no existente; esto significa, según el autor, no existir en ninguna forma relevante o comprensible del ser. En “este lado de la línea” se encuentra la ciencia moderna capaz de distinguir entre lo falso y lo verdadero; en el “otro lado de la línea” se localizan los conocimien- tos populares, campesinos e indígenas, considerados como opinio- nes, creencias, magia e idolatría. Aunque podríamos asegurar a priori que, geopolíticamente hablando, la teoría crítica se encuentra en “este lado de la línea”, retomamos planteamientos de Grosfoguel (2011) para quien la teoría crítica es “la teoría social producida desde la experiencia historico- social del “Otro” dentro de la zona del ser” (102). Este autor se basa en las ideas de Fanon para señalar un mundo dividido en la “zona del ser” y la “zona del no ser”. En la primera están las personas reco- nocidas en su humanidad, con derechos humanos, civiles, laborales; en la segunda, las personas que se hallan por debajo de la línea de lo humano: consideradas como subhumanas, no-humanas; su humanidad está cuestionada o negada. Así se constituyen dos zonas heterogéneas: la zona del ser y la zona del no-ser. En la primera zona se encuentran los sujetos que por ser racializa- dos como superiores no viven opresión racial sino privilegio racial. En la segunda zona se localizan los sujetos que por haber sido racializa- dos como inferiores viven opresión racial y no privilegio racial. Desde la perspectiva de Santos (2009) la zona del ser es “este lado de la línea”, mientras que la zona del no-ser es el “otro lado de la línea”. Retomando las ideas tanto de Grosfoguel como de Santos, po- demos afirmar que existe un/a racismo/violencia epistémico/a que denota que los conocimientos producidos por los sujetos occiden- tales “de este lado de la línea” o la “zona del ser”, son considerados superiores a los conocimientos producidos por los sujetos no-occi- dentales localizados en el “otro lado de la línea” o en la “zona del no-ser”. La pretensión implícita, señala Grosfoguel (2011), es que el conocimiento producido por los sujetos que pertenecen a la “zona del ser”, desde el punto de vista derechista del “Yo” o izquierdista del “otro” oprimido occidental dentro de la “zona del ser”, es apreciado uni- versalmente válido para todos los contextos y situaciones en el mundo.

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